“De ahora en adelante, la mujer debe comenzar a dejar de ser una “hermana de la caridad”, en el sentido político del término. Participará en forma directa en el principal frente revolucionario de batalla. Y es por eso que, desde el fondo de mi corazón, aunque sea con algún retraso, saludo a esta Conferencia Mundial de Mujeres y grito con ustedes ¡Viva el Proletariado Mundial! ¡Vivan las Mujeres Proletarias del Mundo!” (L. Trotsky, 1921) |
La crisis económica abierta en el 2007-2008, no hizo más que profundizar las pésimas condiciones de trabajo y esclavitud de la mujer trabajadora, llenando las maquilas de las transnacionales que producen con obreros esclavizados como en la India, China, Bangladesh, Camboya, México, Guatemala, Honduras, y en general, en el mundo colonial y semicolonial.
En la lucha contra la explotación, la opresión, las condiciones de trabajo la mujer ha sido y es protagonista y vanguardia. Desde la revolución Palestina en el 2000 donde la vimos combatir junto a sus hijos, la juventud explotada, en los campamentos. En los dos embates revolucionarios de Bolivia de 2003-2005 en la primera fila de combate y hoy enfrentando los despidos en los socavones de las minas de Huanuni. En las barricadas, en el movimiento de desocupados en Argentina en el 2001 y organizando las ollas populares para los piqueteros, en Brukman, Las Heras, Terrabussi. En las revoluciones de Norte de África y Medio Oriente abiertas en 2011 donde como en Libia las mujeres obreras iban a buscar a sus hijos que habían estado sepultados |
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en las mazmorras de Kadhafy durante años para que vayan a combatir; siendo avanzada en Egipto las obreras textiles que enfrentaron las violaciones y los abusos con los que intentaban doblegarlas.
La mujer ha sido un baluarte en los combates que ha dado nuestra clase desde que se originó como tal, como lo fueran las obreras de Viborg saliendo a la huelga y siendo vanguardia en las jornadas que dieran inicio a la revolución rusa el 8 de marzo de 1917 en el día internacional de la mujer.
Presentamos esta nueva sección, en la que, contra el feminismo pequeño burgués y contra el feminismo de las corrientes socialimperialistas y su programa de conciliación de clases, levantamos el programa del trotskismo y el marxismo revolucionario para la mujer trabajadora.
Como planteara el Programa de Transición de 1938: ¡Paso a la mujer trabajadora! |