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El Organizador Obrero Internacional

Argentina - 5 de julio de 2026

Los enormes padecimientos de la clase obrera argentina, entregada por la burocracia sindical

En los dos últimos años fueron despedidos más de 300 mil trabajadores y cerraron más de 20 mil fábricas. A la burguesía, nacional o extranjera, no le tiembla el pulso para despedir a mansalva y volverse importadores para obtener superganancias.
Mientras tanto, el 70% de la clase obrera no gana más de $700 mil, y el salario mínimo de indigencia es de miserables $350 mil. A los jubilados no les alcanza ni para los remedios. Se ha “puesto de moda” que la patronal pague los salarios con meses de retraso e incluso no pague las indemnizaciones. Ya se aplica el nefasto “banco de horas” para imponer jornadas interminables de 12 hs., mientras millones de trabajadores desocupados ya no tienen qué comer. ¡Carne de burro es lo que hay para los explotados!, sin hablar de los tarifazos, del saqueo al salario con las tarjetas de crédito para comprar comida y demás penurias que padecen las masas… Un verdadero infierno es el que viven la clase obrera y el pueblo, con una crisis social insoportable.

Con la ley de reforma laboral han institucionalizado la esclavitud de la clase obrera, que ha quedado con sus filas aún más desgarradas, donde los obreros sindicalizados quedan sin conquistas, en las mismas condiciones que ya padecen millones de trabajadores en negro.
Junto a esto, fueron liquidando la conciencia sindical y de organización de la clase obrera que había sido conseguida en décadas de lucha en las cuales se habían conquistado los sindicatos por industria y una central única de trabajadores. Esto es por la traición de los burócratas de la CGT y las CTA, que dejaron por fuera de los sindicatos a la amplia mayoría de la clase obrera, totalmente esclavizada, sin paritarias ni ninguna conquista, que no espera nada de los sindicatos y odian a sus aparatos.

Así el imperialismo yanqui ha clavado hasta el fondo sus garras en Argentina y no la soltará. Ahora el que manda es el embajador Lamelas, la JP Morgan y el Comando Sur del Pentágono, alistando incluso la instalación de bases yanquis en territorio argentino.
A la clase obrera y los explotados tienen que sacarle aún más, redoblando su ataque en toda la línea, con la sangría de los despidos, por privatizar el sistema jubilatorio, destruir aún más la salud y educación públicas, e ir hasta por la última de las conquistas.
Los de arriba declararon la guerra y vienen por todo… ¡Hay que ir por todos ellos!

 

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