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El Organizador Obrero Internacional

Argentina - 5 de julio de 2026

Argentina en las garras colonizadoras
de los piratas de Wall Street

La ley de reforma laboral esclavista, que ya se está reglamentando, es un enorme triunfo de la gran patronal de AEA y el imperialismo contra los trabajadores. Se liquidaron las paritarias, las 8 horas, los convenios colectivos y cada conquista que se obtuvo y se mantuvo con sangre obrera durante décadas, en enormes y duros combates donde los trabajadores dejaron sus mártires ya desde 1919, cuando más de 700 obreros fueron asesinados durante la “Semana Trágica” en la huelga de los talleres Vasena para conseguir las 8 horas.
La clase obrera argentina es una de las que más peleó en el continente. Ahora por traición y entrega de la burocracia sindical peronista, está viviendo un retroceso a la esclavitud de principios del siglo XX.

Con este duro golpe impuesto a la clase obrera, se profundiza la colonización de la nación: los yanquis se han asegurado la provisión de materias primas como el gas, los minerales, el agua, etc. con el RIGI y el súper RIGI para que estén a disposición de sus transnacionales, mientras obtienen fabulosas superganancias con un brutal saqueo financiero a través de la calesita del carry trade (manejada por la JP Morgan) y la feroz deuda con el FMI y la banca internacional, que el cipayo Milei paga con el hambre del pueblo y terminando de privatizar empresas del estado como las centrales nucleares (Atucha I y II, etc.), Transener, Aysa, el astillero Tandanor, etc.
Trump ha transformado a Argentina en una avanzada para generalizar sus planes de colonización y quedarse con las enormes fuentes de materias primas de América Latina con su “Escudo de las Américas”. Argentina es su modelo porque para hacerlo, deben propinarles duras derrotas a la clase obrera, la única clase auténticamente “nacional” capaz de enfrentar al imperialismo porque tiene intereses irreconciliables con él, tal como los tiene con las burguesías nativas, socias menores de sus amos imperialistas.

La reforma laboral de Milei y el FMI se impuso con el sostén del PJ
y gracias a la burocracia sindical peronista-mileísta

Los de arriba avanzaron en su guerra decisiva contra los trabajadores en primer lugar, de la mano del gobierno peronista de los Fernández-Massa que ya habían dejado en negro y flexibilizada al 60% de la clase obrera, con la burocracia sindical garantizando una feroz división de las filas obreras entre los trabajadores desocupados, ocupados, bajo convenio, precarizados, en negro, esclavizados en cooperativas, etc.
Milei, el gobierno directo de la JP Morgan, vino a terminar su obra, generalizando las condiciones de esclavitud al conjunto del movimiento obrero para avanzar en imponer la colonización de la nación.
Para hacerlo, el PJ, la UCR, el PRO, etc., garantizaron desde el Congreso el quórum y todos los votos necesarios para darle “súperpoderes” al “monarca” Milei (que tenía minoría parlamentaria absoluta) y aprobar sus leyes fundamentales de feroz ataque a los trabajadores y explotados, y entrega de la nación al imperialismo.

La institución fundamental que tuvieron los explotadores para imponer este plan fueron los carneros de la burocracia sindical peronista de la CGT y las CTA, que montaron una enorme conspiración contra la clase obrera: mientras traicionaban cada lucha como veremos luego, en reuniones en la embajada yanqui y con el gobierno de Milei, negociaban la reforma laboral y pactaron de antemano entregar las conquistas históricas de la clase obrera a cambio de los fondos millonarios de las obras sociales.
Por eso estos burócratas, encabezados por los rompehuelgas del Triunvirato, firmaron las paritarias de hambre del 1%, dejaron pasar decenas de miles de despidos, suspensiones y cierres de fábrica, entregaron los convenios firmando acuerdos por fábrica y hasta por sección, garantizando la flexibilización laboral. ¡Son la burocracia cipaya de los yanquis, una verdadera policía interna dentro del movimiento obrero!
A finales de febrero, en el Parlamento escribanía de Wall Street se terminó de votar la ley de reforma laboral. Nuevamente el peronismo mandó a los gobernadores a votar a favor, mientras el resto como bloque votaba en contra para posar como “oposición”… Una verdadera farsa, no solo porque todo el PJ desde sus gobernaciones aplica el plan de Milei, comenzado por Kicillof en la Pcia. de Buenos Aires, sino porque todas las pandillas burguesas, grandes y pequeñas, nacionales y extranjeras, tienen acuerdo con la flexibilización laboral porque quieren tener obreros esclavos trabajando 12 horas, sin vacaciones ni aguinaldo, etc., disponibles para superexplotar.

La clase obrera presentó batalla… Los carneros de la burocracia sindical dividieron y entregaron cada lucha para sostener a Milei y garantizar la reforma laboral

Por la traición de sus direcciones, la clase obrera llegó en las peores condiciones para librar esta batalla decisiva, con sus filas ya divididas. Milei primero concentró sus fuerzas para sacar de las calles con su régimen policíaco al movimiento de desocupados. Con despidos, suspensiones y la liquidación del salario, se ensañaron con los obreros contratados y en negro, y fueron gestando las condiciones para ir por los obreros sindicalizados.
Aun así, la clase obrera libró duras luchas como los docentes autoconvocados de Catamarca, los metalúrgicos de Tierra del Fuego, los contratistas de la ex Siderar, el Garrahan, el ARS, los jubilados, los trabajadores universitarios y un larguísimo etcétera, a pesar y en contra de la burocracia sindical, con la autoorganización y pugnando por entrar en acciones independientes contra el gobierno.
La burocracia sindical se dedicó a aislar y traicionar cada lucha, y a dejar solos a los obreros que enfrentaban los despidos y cierres de fábricas como en Fate (un sector clave del proletariado industrial) y cientos de establecimientos. Así impidieron que las luchas parciales se generalicen a todo el movimiento obrero y se abra un escenario tipo Bolivia, de lucha revolucionaria de la clase obrera y las masas explotadas, que era el camino para derrotar la ofensiva de los de arriba, con un nuevo 2001.

Mientras tanto, un ala “crítica” de la burocracia, encabezada por Furlán (UOM), Yofra (Aceiteros) y Aguiar (ATE), junto a 80 sindicatos conformaban el “Frente Sindical Unido” (FRESU) para “oponerse a la reforma laboral”, pero jamás rompieron ni llamaron a derrotar al Triunvirato que había pactado la ley. Es más, los burócratas kirchneristas de la UOM y el SMATA en sus gremios hicieron punta en aplicar la flexibilización laboral, liquidando las paritarias y firmando acuerdos por fábrica y sección. Ni hablar de los más de 70 mil despidos de los trabajadores del estado, que la burocracia de ATE dejó pasar.

Con su traición histórica, la burocracia sindical es la principal garante de la reforma laboral, que hoy Milei está reglamentando por decreto y con la Secretaría de Trabajo avanzando en negociaciones para terminar de liquidar los convenios, mientras el estado incluso ha intervenido sindicatos nacionales como la UOM.

¿Y ahora los carneros de la burocracia de la CGT dicen que están discutiendo un “plan de lucha”? ¡Traidores! ¡Que se vayan a la embajada yanqui!

La impotencia de la receta del FIT-U: presionar al Parlamento para “derrotar la reforma laboral” en un frente de colaboración de clases con el PJ, el otro agente de la embajada yanqui

En medio de la feroz guerra de los de arriba, la política de la izquierda parlamentaria del FIT-U fue llamar mil y una veces a rodear el Congreso, incluso exigiéndole a la burocracia sindical que convoque al paro general, para presionar al peronismo y demás partidos patronales para que voten “en contra de Milei”…

Esto mismo plantearon cuando se discutía la reforma laboral en el Parlamento. Es decir, según el FIT-U, de la mano del PJ y demás políticos patronales se podían defender las conquistas obreras y frenar la ofensiva de un gobierno agente directo de Trump, socio del genocidio sionista en Gaza, y el plan de colonización yanqui de la nación, ¡cuando todos los partidos patronales responden a los mismos jefes que Milei: el “círculo rojo” de los grandes capitalistas, la embajada yanqui y el FMI, que son el verdadero poder en Argentina!
Es más, se dedicaron a embellecer a la burocracia sindical peronista, mendigándole hasta el hartazgo que llame al paro general, cuando esta ya había redactado y pactado la ley de reforma laboral.

Esta es la política que impulsó el FIT-U cuando en medio de los despidos y de una situación desesperante por la crisis social, la lucha económica tendía a volverse impotente y cada vez más tendía a elevarse a lucha política de masas, con millones comenzando a comprender que sin derrotar a Milei no se podía conquistar la más mínima de las demandas ni defender ninguna conquista.
Justamente, lo que estaba planteado era organizar una Huelga General política para derrotar al gobierno, combatiendo como en el 2001, poniendo en pie los organismos aptos para ese combate.
El FIT-U tuvo en sus manos llamar, incluso desde los sectores que dirige como el Garrahan y el neumático, a poner en pie un Comité de Lucha Nacional para coordinar a todos los sectores que estaban peleando y reagrupar a todos los sectores atacados de las masas. Esto hubiera puesto a la orden del día poder marchar a la CGT a echar a la burocracia sindical e imponer la Huelga General Revolucionaria para derrotar al gobierno de Milei y la reforma laboral, preparando una contraofensiva revolucionaria de masas como el Argentinazo al grito de “¡Que se vayan todos!”.

Pero lejos de impulsar esta política y utilizar su tribuna parlamentaria para desarrollar esta lucha extraparlamentaria de masas, la receta del FIT-U fue exigirle a la burocracia que llame a una huelga general económica, no para echar a Milei, sino de presión sobre el Congreso, para que los políticos patronales “progresistas” sean “consecuentes” y voten en contra de la ley.
Para la izquierda parlamentaria, la única “lucha política” que podía librar la clase obrera era como rueda auxiliar de un frente de colaboración de clases con el peronismo…

Así, toda la dirección del FIT-U demostró toda la impotencia de su política, que solo fue un verdadero engaño contra la vanguardia obrera. Hoy el PTS intenta pintarse de “rojo” prometiendo un “Cordobazo del siglo XXI”, pero, a decir verdad, en esta batalla decisiva solo “hicieron pif”. Lamentable.

Ahora, los “teóricos” del PTS se “dan cuenta” que “la lucha económica está agotada” y afirman que por ello hay que poner en pie “comités por un partido de trabajadores”… Pero estos “comités” que impulsa el PTS no son para preparar ninguna lucha política de masas, uniendo a los que luchan, fortaleciendo la autoorganización desde las bases y abriendo el camino para derrotar a la burocracia sindical. Son comités alrededor de la candidatura de Bregman, es decir, ya han largado la campaña electoral para 2027 (incluso antes que los partidos patronales antiobreros). Esta es la “lucha política” para el PTS: prepararse para intervenir en las elecciones, saliendo a la caza desesperada de los votos perdidos por el kirchnerismo.
¿El resto del FIT-U? En la misma sintonía: solo buscan no quedar afuera del “fenómeno” de la “alta imagen” de Bregman.
Todos vuelven a demostrar que son enemigos de plantear que Milei se tiene que ir en helicóptero como De la Rúa y que para eso la salida es retomar el camino revolucionario del 2001.

Estamos ante una izquierda parlamentaria que se adocenó al régimen burgués y espera recoger excelentes resultados electorales en 2027, mientras los de arriban siguen avanzando contra las masas y buscan asentar el duro golpe que le dieron a la clase obrera.

¡Por un nuevo reagrupamiento de las filas obreras
bajo un programa revolucionario!

La tarea del momento es coordinar las luchas que están en curso contra los despidos y por salario, para unificar la resistencia contra el brutal ataque de los capitalistas y el gobierno, sacándose de encima a los burócratas traidores lacayos de la embajada yanqui.
Argentina, al igual que Bolivia, donde la burocracia de la COB pactó con el gobierno pro-yanqui de Paz, entregando el enorme combate revolucionario de obreros y campesinos, demuestran con toda crudeza que con estas direcciones traidoras no se puede pelear. La clase obrera necesita unificar sus filas con una nueva dirección revolucionaria del movimiento obrero para poner en pie los organismos aptos para desconocer y desacatar a los burócratas sindicales.

¡Hay que echar a la burocracia sindical y romper con el PJ y demás partidos patronales!
¡Paso a la autoorganización y la coordinación de los trabajadores!

Los verdaderos comités que necesita poner en pie la clase obrera son los comités de fábrica para unir a los trabajadores en blanco, los precarizados, en negro, despedidos y desocupados.

¡Por comités en cada empresa y establecimiento y coordinadoras por ciudad, provincia y a nivel nacional!
Desde Tenaris, los trabajadores de las cooperativas, el neumático, CNEA, los petroleros y metalúrgicos de Tierra del Fuego, los docentes… ¡hay que unir a todos los que están peleando! ¡Nunca más ningún sector luchando solo! ¡Por un Comité de Lucha Nacional ya!

¡Por un Congreso Obrero Nacional de delegados de base de todas las fábricas y establecimientos donde hay despidos y suspensiones, de todos los sectores que están peleando por salario, de los obreros en negro por el pase a planta permanente, de los desocupados y de los trabajadores de las cooperativas, esclavizados por los intendentes!
¡Que el FIT-U rompa todo su sometimiento a los partidos patronales en el Parlamento y ponga sus fuerzas al servicio de convocar ya este Congreso Obrero, que sea incluso el que vote los próximos candidatos del Frente de Izquierda!

Tras los pasos del 2001, hay que pelear como demostraron los obreros y campesinos que se sublevaron en Bolivia contra el gobierno de Paz (el Milei del Altiplano) y enfrentaron a los dirigentes traidores: con la lucha revolucionaria de masas, preparando un Argentinazo triunfante.

¡Fuera Milei, la JP Morgan y el FMI! ¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!

¡Abajo la reforma laboral! Queremos la reincorporación de todos los despedidos, el pase a planta permanentey bajo convenio de todos los trabajadores contratados y en negro, salario mínimo vital y móvil de $2.800.000 de acuerdo a la canasta familiar, trabajo digno, reducción de la jornada laboral sin reducción salarial para que todas las manos disponibles entren a producir, 82% móvil para los jubilados, aumento del presupuesto de la salud y educación públicas.
¡Nacionalización sin pago y bajo control obrero de toda fábrica que cierre, suspenda o despida!

¡Que la crisis la paguen los capitalistas y el imperialismo! ¡Abajo el secreto comercial! ¡Apertura de los libros de contabilidad de todas las ramas de producción!
El imperialismo viene por todo. Hay que ir por todos ellos para romper con el FMI y expropiar sin pago sus bancos, sus transnacionales y la tierra de manos de la oligarquía para que el pueblo coma. ¡Hay que expropiar a todos los expropiadores del pueblo!

¡Abajo el régimen policíaco! ¡Por comités de autodefensa de todas las organizaciones obreras!
¡Disolución de las fuerzas represivas del estado y de la casta de oficiales de las FFAA que están bajo el mando directo de los yanquis, los genocidas de las masas palestinas! ¡Por comités de soldados rasos!
¡Disolución de la casta de jueces videlista-peronista-radical! ¡Libertad a Jones Huala, Milton y Eneas, a Naum y Damián por pelear en el Chubutazo, y a todos los presos por luchar! ¡Basta de perseguir y reprimir a los que luchan! ¡Abajo la persecución a los trabajadores de Fate!
Para triunfar, la suerte de la clase obrera argentina debe estar atada a los combates de masas de América Latina y nuestros mejores aliados, los trabajadores y la juventud rebelde de EEUU que enfrentan a Trump. ¡Ahí están las fuerzas para romper con el imperialismo e iniciar una contraofensiva contra los de arriba!

Antes de que sea tarde y la bestia imperialista yanqui transforme América Latina en una nueva Gaza, ¡paso a la revolución!

¡Fuera yanquis de Argentina, Bolivia y toda América Latina! ¡Abajo el “Escudo de las Américas”!
¡Argentina será socialista o colonia de Wall Street!

¡La clase obrera necesita una nueva dirección revolucionaria e internacionalista para vencer! ¡Bajo las banderas de la IV Internacional, hay que refundar el trotskismo argentino para luchar por la revolución! ¡Hay que volver a poner de pie al partido de los obreros trotskistas internacionalistas de Mateo Fossa y León Trotsky en Argentina!

¡La liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos!

Comité Redactor del periódico
Democracia Obrera de Argentina

 

 

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