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El Organizador Obrero Internacional

Bolivia - 4 de julio de 2026

La tragedia del trotskismo boliviano:
siempre encubriendo a la burocracia traidora de la COB y a las burguesías nativas cipayas del imperialismo

¡Bajo las banderas de la IV internacional hay que refundar al trotskismo en Bolivia!

El nuevo embate revolucionario de masas en Bolivia deja en claro, nuevamente, la política reformista de las corrientes de izquierda, que llevaron a la vanguardia obrera y campesina a quedar atados a los traidores de la burocracia de la COB y de la Federación de Mineros cuando estos se preparaban para pactar con el gobierno y entregar el cuarto levantamiento revolucionario de los obreros y campesinos pobres, que dejara colgado de un hilo a la burguesía sirviente del FMI y los yanquis.

Lamentablemente el POR sostuvo a la dirección de la COB, que terminara pactando con el gobierno más sirviente de los yanquis de la historia de Bolivia. El POR se la pasa hablando de la “dictadura del proletariado” en general y sostiene a toda la burocracia cobista en particular, con la cual está fusionada. La supuesta “lucha por la revolución” que pregona el POR de la mano de la burocracia colaboracionista de la COB, no es más que una cortina de humo. Ya lo vimos en 2019, cuando el POR fue “neutral” ante el golpe fascista de Camacho y Añez y así le cubrió las espaldas a la burocracia de la COB que impedía que la base obrera aplaste el golpe junto a los campesinos pobres y los explotados de Senkata y Sacaba. Luego la dirección de la COB terminó pactando con la asesina Áñez… ¡y el POR nunca denunció a la burocracia cobista! como en estos 50 días de lucha, donde jamás llamó a derrotar a la dirección de Argollo de la COB, ni mucho menos a la burocracia minera que sacó del campo de batalla a los mineros de Colquiri y Huanuni. El POR fue enemigo de llamar a expulsar a la burocracia de la COB y a todos los traidores, cubriéndole el flanco izquierdo a la burocracia cobista.

Es que para el POR la burocracia sindical no es un agente pago del imperialismo y las transnacionales que se mueve por prebendas, sino que para ellos el problema de la burocracia es un problema “ideológico”, y por ello se ubican como sus consejeros. Así lo confirman en su publicación del 17/06/26 donde dicen: “La única forma de dotarnos de direcciones consecuentes con los intereses de los trabajadores es eligiendo a trabajadores revolucionarios probados en la lucha, formados en la línea política proletaria expresada en la Tesis de Pulacayo, la Tesis del IV Congreso de la COB de 1970 y la experiencia de la Asamblea Popular de 1971”. Con esta premisa el POR “educó” y sostuvo a Argollo y anteriormente a cuánto burócrata surgía en la dirección de la COB y la FSTMB, bendiciéndolos como “trotskistas” y “revolucionarios” para encubrir sus traiciones, mientras le echa la culpa de las derrotas sufridas al supuesto “atraso político del movimiento obrero” o a los “límites políticos” de la lucha de los campesinos pobres.

Otras corrientes de la izquierda reformista como la LOR-CI (PTS) y demás grupos, le pidieron hasta el final a Argollo que encabece la lucha revolucionaria, diciendo: “¡Exijamos a la COB hacer efectiva la huelga general indefinida con paro de labores! …” (La Izquierda Diario Bolivia, 25/05/26). Esto le exigieron durante 50 días a la burocracia vendida, a esa policía interna del movimiento obrero que ya había traicionado la lucha revolucionaria en enero y que en este nuevo embate se dedicó a atarles las manos a los trabajadores en las fábricas y minas para que no irrumpieran. La burocracia fue negociando sector por sector con el gobierno, socavando la alianza obrera campesina. Desde el día uno, carnerearon la propia huelga que llamaron e impidieron que salga al combate el minero con la dinamita. Mientras tanto, el gobierno sacaba a las FFAA y grupos fascistas.
Ahora la izquierda reformista busca reubicarse ante la estafa y traición de la burocracia de la COB, pero siguen sin romper con ella.

No se puede ni hablar de retomar la lucha revolucionaria sin expulsar antes a la burocracia vendida de Argollo de la COB y a todos los traidores. De ello no dicen ni una sola palabra el POR y demás grupos reformistas. La lucha hasta el final exige una dirección revolucionaria de la COB con sus milicias obreras y campesinas como en el ’52. Todo lo demás es allanar el camino al gobierno para que aplaste la heroica lucha de obreros y campesinos.

No es la primera vez que el POR revisa el marxismo, lamentablemente hablando en nombre del trotskismo y con influencia directa sobre la COB, para encubrir las traiciones de la burocracia cobista a las revoluciones que se pusieron en pie en Bolivia.
En 1952, el POR terminó apoyando a la burocracia de la COB que, con Lechín a la cabeza, entró al gobierno dándole ministros y cogobernando. Así le entregó el poder a la burguesía “nacionalista” del MNR, al que el POR le dio “apoyo crítico”, cuando estaba planteado que la COB con sus milicias obreras y campesinas, su organismo soviético, se hiciera del poder. Esto terminó en una tragedia, en el aplastamiento de la revolución.
En 1971, con su política del FRA (Frente Revolucionario Antiimperialista) terminó subordinando la revolución obrera y campesina al general de las FFAA “progresivo” Torrez, junto a los partidos stalinistas y Lechín de la COB. Así permitió que la burguesía, con el golpe de Banzer, liquidara la Asamblea Popular, un organismo embrionario de doble poder.

Por otro lado, en 2013 la izquierda reformista como la LIT-CI, la LOR-CI y otros grupos, probaron en el campo de batalla de Bolivia la política que hoy pregona el PTS en Argentina de “Partido de Trabajadores”: con su “Instrumento Político de los Trabajadores”, legitimaron con ropaje seudo-trotskista la trampa del “Partido de los Trabajadores” encabezado por la burocracia cobista que tan solo fue un rodeo para que esta termine a los pies del MAS, que llevó a estatizar a la COB y a ser un apéndice del gobierno del MAS y de cada gobierno de turno, incluso a los pies de la fascista Áñez. ¡Basta de sometimiento a las burocracias y de salvar al verdugo del fuego revolucionario!

Creemos que es necesario marcar a fuego la política de la izquierda reformista puesto que estos grupos revisan la teoría y el programa del trotskismo y de la IV Internacional que pasaron la prueba de la historia y que dotaran de las “Tesis de Pulacayo” a lo profundo del proletariado minero, desarrollando el combate contra el frente popular y el fascismo, contra la colaboración de clases y el camino para imponer un gobierno obrero y campesino, que lamentablemente la izquierda reformista esconde porque se la pasaron prometiéndole a la clase obrera jalones de victorias y solo le han dado terribles derrotas.

Los trotskistas de la Liga Socialista de los Trabajadores Internacionalistas (LSTI) de Bolivia, adherente a la FLTI, peleamos por poner en pie un partido revolucionario e insurreccionalista, y refundar el trotskismo en Bolivia, bajo las banderas de la IV Internacional de 1938, para que la clase obrera pueda contar en la próxima revolución con una dirección revolucionaria que esté a la altura de preparar el combate por el triunfo de la revolución obrera y socialista.

 

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