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El Organizador Obrero Internacional

Bolivia - 4 de julio de 2026

Los 50 días que conmovieron a Bolivia

Heroico levantamiento revolucionario de obreros y campesinos contra el gobierno de Rodrigo Paz y los yanquis

Una gran batalla, una gran traición de la dirección de la COB

Presentamos esta sección de “El Organizador Obrero Internacional”, dedicada a la sublevación revolucionaria de masas en Bolivia, que durante 53 días combatió contra el gobierno proyanqui de Rodrigo Paz. Una fenomenal lucha antimperialista contra los planes de colonización del FMI y el “Escudo de las Américas” de Trump para saquear las materias primas de Latinoamérica.

Ya el imperialismo yanqui tenía en Argentina el eslabón más fuerte de su cadena de dominio en América Latina, donde venía envalentonado con el duro golpe propinado a la clase obrera por parte de su sirviente Milei, que terminó imponiendo la flexibilización laboral -iniciada por el gobierno peronista-; el saqueo de riquezas y ató la nación con triples cadenas al FMI. En Chile, el gobierno de Boric y el PC, luego de desviar el ascenso de masas, fue el mejor administrador del régimen pinochetista y profundizó el plan de coloniaje imperialista. Mientras Trump pisaba Venezuela para quedarse con su petróleo, Delcy Rodríguez se arrodillaba. Hoy Díaz-Canel y la nueva burguesía cubana del Partido Comunista negocian la entrega directa de Cuba a EEUU, demostrando que los “bolivarianos” y el castrismo han devenido en agentes dóciles de la ofensiva yanqui en su “patio trasero”.
En estos días en que se desarrollaba este enorme levantamiento revolucionario en Bolivia, Petro de Colombia, que había sido recibido con honores en la Casa Blanca en EEUU, hoy le entrega el poder a De la Espriella, el agente de “derecha” de Trump, cuando las masas amenazaban con irrumpir contra él.

La burguesía de “izquierda”, como Petro, Boric y los estafadores del castrismo y de la “boliburguesía” de Venezuela, hacen el “trabajo sucio” para que Trump avance en su “patio trasero” con sus agentes directos.

El combate revolucionario en Bolivia, donde las masas habían roto con el control del MAS (mientras Morales intentaba montarse sobre su lucha pero sin conseguirlo), enfrentaba de forma directa esta ofensiva imperialista en América Latina. El derrocamiento del gobierno de Paz a manos de la lucha revolucionaria de los explotados, hubiera significado un golpe durísimo para Trump y el imperialismo yanqui.

Por ello todas las fuerzas del imperialismo y de sus agentes reformistas se concentraron en Bolivia. Todas las direcciones traidoras conspiraron contra la ofensiva de masas, fundamentalmente la burocracia de la COB, dejando en el campo de batalla de Bolivia un gran aprendizaje y una gran lección: si no se derrota a la burocracia de los sindicatos y a las direcciones traidoras de las organizaciones obreras, no se puede derrotar al imperialismo ni a sus gobiernos y regímenes cipayos.

Los trotskistas somos la única corriente internacional que plantea este programa para que la clase obrera conquiste la victoria. Hay que ayudar a los trabajadores en su combate a sacarse de encima a las direcciones traidoras o estas desorganizan todo destello de ofensiva obrera y popular.

Esto es lo que inclusive vemos en Argentina, donde no fue por la fortaleza de Milei (que cuando asumió era absoluta minoría en el Parlamento) que llegaron tan lejos quitándole todas las conquistas al movimiento obrero, sino que ello fue gracias a los traidores de la burocracia sindical peronista de la CGT, o como demuestra Chile donde el mismo Partido “Comunista” fue el mejor alumno de Trump y su ofensiva imperialista.

El gobierno boliviano intentó aplicar el “plan Milei” de un solo golpe a días de asumir.

Desde las bases resurgió el grito de “¡Ahora sí, guerra civil!”, “¡Fuera Paz!”, “¡Bolivia no se vende!”

En medio de este escenario, Paz trató de aplicar el “plan de Milei” de un solo golpe apenas empezó su mandato en noviembre del año pasado. Pero entre diciembre y enero, los obreros y campesinos pobres pugnaron por romper esa cadena de dominio yanqui y su ofensiva colonizadora con un levantamiento revolucionario al grito de “¡Fuera Paz!”, “¡Bolivia no se vende!” que hizo tambalear al gobierno y su decreto 5503 de privatización, saqueo y flexibilización laboral.

Cuando Paz estuvo a punto de caer fue salvado por la dirección de la COB que firmó un “acta de la traición” con el gobierno y levantó la lucha de masas en enero, dándole tiempo al gobierno para preparar y aplicar un superior ataque a la clase obrera y las clases medias del campo y la ciudad, mediante leyes en el Parlamento. Ese fue un duro golpe no solo en Bolivia sino a las masas en Latinoamérica.

Nuevamente las masas presentan batalla contra el ataque de Paz y los yanquis…
La clase obrera y el movimiento campesino irrumpen en lucha política de masas

Las masas respondieron nuevamente, como veremos en la nota del 25/04. Los campesinos pobres, maestros, fabriles, choferes, mineros estatales e incluso los cooperativistas mineros salían a combatir contra el ataque del gobierno, quien quiso dar pequeñas concesiones. Pero ante la lucha de las masas, la dirección de la COB se vio obligada a llamar a un Paro indefinido con movilizaciones desde el 1° de mayo.

Mientras avanzaban en la lucha, las masas se fueron sacando de encima a los dirigentes traidores que impedían su combate o que se arrodillaban al gobierno, como en algunos distritos de El Alto y otros sectores a nivel nacional. Así se empezaban a fortalecer los puntos de bloqueo donde se ponía en pie el embrión del doble poder de las masas impidiendo el tránsito de mercancías, de insumos para las fábricas, paralizando así la economía, y se llegaba a más de 100 puntos de bloqueo nivel nacional.

La demanda de las masas para conquistar sus reclamos fue: “¡Fuera el gobierno incapaz!”

Su método de lucha fueron los bloqueos, interrumpiendo la circulación de mercancías.
Bolivia se paraliza…

Podremos ver sobre esta cuestión artículos de dos jornadas claves.

Una es la del 18/05, donde los obreros y campesinos impulsados por el odio contra el gobierno y las FFAA -que bajo la excusa de “corredor humanitario” reprimió los puntos de bloqueo dejando 3 asesinados por la policía-, sobrepasaron a sus direcciones y en una acción independiente de masas pugnaron por ingresar a la ciudadela del poder, como es la Plaza Murillo, con una sola demanda que salió de las asambleas y cabildos y unificó a todos los sectores en lucha: “¡Fuera Rodrigo Paz!” “¡Ahora sí, guerra civil!”. Pues vieron que para lograr la demanda más mínima, así como la defensa de la soberanía nacional, la tierra y los recursos, solo era posible con la caída del gobierno agente de los yanquis.

El gobierno testea una ofensiva semi-fascista de su régimen policíaco…
El piquete del bloqueo de San Julián escarmienta a los fascistas

El otro artículo trata sobre la jornada en el bloqueo de San Julián (Santa Cruz) del 06/06, donde el gobierno al tener una importante base social de la clase media reaccionaria armó a las bandas fascistas de la Juventud Cruceñista que, custodiadas por las FFAA, trataron de aplastar ese punto de bloqueo para asestar una derrota a las masas. Sin embargo, gracias a la heroicidad de las masas que pusieron en pie su organismo de autodefensa, hicieron replegar a la policía y a las bandas fascistas haciendo fracasar el plan del gobierno, aunque este aún mantenía la posibilidad de aplicar un “estado de excepción”.

Luego de la batalla de San Julián, se abre el momento de la gran conspiración: la burocracia de la COB retira a los distintos sectores del proletariado del campo de batalla

La clave fue impedir que desde los bloqueos surja el doble poder armado de las masas

Argollo boicoteó el paro que él mismo llamó y la burocracia sindical se dedicó a actuar como “policía” interna dentro del movimiento obrero para impedir que se parara la producción (golpeando a los capitalistas en sus ganancias) y que la base obrera no salga a los bloqueos donde estaban los campesinos y los autoconvocados, dejándolos aislados para desgastarlos y dando lugar a la fractura de la alianza obrera y campesina.
Junto a esto se dedicó a sacar de las calles a los miles de maestros rurales, el magisterio urbano no paró, desorganizaron a los fabriles, sacaron a los mineros y su dinamita del campo de batalla. Entonces, como explicamos, el gobierno comienza, junto a la burocracia de la COB, a conspirar por detrás para romper desde adentro la alianza obrera y campesina.

La burguesía sabía que si la COB realmente entraba al combate con una dirección revolucionaria, se abría un escenario como la revolución de 1952 y eso la aterrorizaba. El método de lucha fue el bloqueo de rutas y caminos claves de Bolivia. La burocracia de la COB, como vimos, sacó al proletariado del combate. La burguesía estaba aterrorizada ante la posibilidad de una caída del gobierno por la acción directa de las masas que si se desarrollaba, hubiera abierto una crisis revolucionaria en las alturas, descalabrando todas sus instituciones de dominio. Por eso el gobierno usó a la burocracia de la COB para dividir las filas obreras y que no se desarrolle el doble poder armado en los puntos de bloqueo, que son donde surgían los comités de autodefensa como en San Julián o en los distritos de El Alto que enfrentaban los “corredores de la muerte” del gobierno y su policía.

Lo que estaba planteado en ese momento decisivo fue transformar los piquetes de los puntos de bloqueo en una poderosa milicia obrera y campesina con la dinamita del minero y el fusil del campesino, para disolver a la policía y las bandas fascistas. Esta era la condición fundamental para romper la base del ejército. Ya las mujeres de pollera anunciaban que si salían las FFAA a las calles, rodearían los cuarteles y sacarían a sus hijos del servicio militar. Pero para que eso pase era imprescindible que el soldado raso viera que existía una gran milicia obrera y campesina que lo iba a defender del tiro del oficial, si se pasaba al lado del pueblo sublevado.

Viendo esta dinámica, el gobierno se cuidó, en esos momentos, de sacar el ejército a las calles, porque se le podía partir horizontalmente. Pues los soldados rasos verían que de darse vuelta contra los generales que le dieran la orden de reprimir y asesinar al pueblo, y hubiera un organismo armado que los fuera a defender, pondrían en pie sus comités de soldados y se pasarían con las armas en mano junto a las masas sublevadas. Impedir esto fue el rol nefasto que cumplió Argollo en la “legalidad” y más aún desde la “clandestinidad”.

Las direcciones traidoras le arrebatan la victoria de las manos a las masas

En estos 53 días lo que estaba planteado era el derrocamiento del gobierno, aplastar a su policía, bandas fascistas y su casta de oficiales de las FFAA, mientras que un sector de la izquierda pacifista hablaba de la caída del gobierno sin ir a los cuarteles, sin la dinamita del minero y sin la milicia obrera y campesina. Otros como el POR sostenían y aplicaban la política de la burocracia de la COB, sacando a los maestros urbanos de las calles.
La burocracia cobista impidió la Huelga General insurreccional para tirar abajo al gobierno y que la clase obrera acaudille a las masas explotadas del campo y la ciudad con un programa revolucionario que luche por: la expropiación sin pago de las tierras a la Media Luna y los agroindustriales para dárselas al campesino; la nacionalización sin indemnización, de las minas privadas y también de las cooperativas, donde miles de mineros son explotados por un grupo de patrones ricos; por una banca estatal única para darle el crédito barato al campesino pobre; la ruptura con el FMI y por desconocer la fraudulenta deuda externa. Estas demandas podían garantizarse poniendo en pie un gobierno provisional revolucionario de obreros y campesinos.

En estos 50 días de lucha surgieron rupturas radicalizadas de las bases que por izquierda enfrentaban a las direcciones traidoras de la COB y de sectores del movimiento campesino

Como se verá también en este periódico, hubo tendencias a romper la política de la burocracia de la COB como fueron los sectores de masas que pusieron en pie el “Pacto de unidad obrero, sindical y campesino indígena originario” en la localidad de Caracollo, abriendo la posibilidad de extender esa coordinación a los campesinos de la Tupac Katari y de la CSUTCB, a los comités de bloqueos de los autoorganizados de El Alto y de los sindicatos en lucha en todo el país en un solo “cuartel general”, en un Comité de Coordinación Nacional con representantes de todos los sectores en lucha.

La burguesía se divide ante la ofensiva de masas. El imperialismo la disciplina definiendo negociar con los “pacíficos” y aplastar a los “violentos”, como hicieron en el resto de los levantamientos revolucionarios en América Latina…

La enorme lucha revolucionaria de obreros y campesinos abrió una crisis en las alturas y la burguesía se dividía alrededor de qué salida dar. Así, Evo Morales aconsejaba por la salida “ordenada” del gobierno y llevar a las masas a la trampa de elecciones adelantadas en 90 días para salvar al conjunto del régimen y sus instituciones. Mientras, la Media Luna, Tuto o Marinkovic y los partidos reaccionarios le decían a Rodrigo Paz que aplique el estado de sitio para desbloquear. Pero el gobierno sabía del peligro de que se parta el ejército y vio que primero tenía que sacar a las masas de las calles y para ello necesitaba nuevamente a la burocracia de la COB. Por ello, mientras llamó a los dirigentes “pacíficos” que salieron de la “clandestinidad” para traicionar, busco aplastar a los que luchan calumniándolos de “terroristas” y “vándalos”.
En la última movilización del 10/06, convocada por la Tupac Katari y otros sectores en lucha, participaron delegaciones de campesinos de Chayanta (Potosí), Carrasco (Cochabamba) y Challapata (Oruro), que días antes fueron recibidas por los explotados de El Alto. Al llegar a Plaza Murillo, la burocracia cobista retiró a la delegación de la COB de la movilización, dejando solos a los campesinos ante la brutal represión de la policía que dejó decenas de presos (llegando a ser más de 400 en todo el conflicto) y heridos con balines.

En los últimos días de combate se consuma la gran traición

Consecuentemente los dirigentes de las CODes, fabriles, de Huanuni y Colquiri firmaban acuerdos sectoriales con el gobierno a espaldas de las bases, en contra de los campesinos de la CSUTCB, la base de los Tupac Katari y los explotados de El Alto que en los cabildos votaban masificar la lucha. Así, se demostraba que el combate no se entregaba por la debilidad o “inmadurez” de las masas, sino por la traición desde adentro, de los dirigentes de la COB, rompiendo la alianza obrera y campesina.

Al final de esta sección se podrá ver el artículo del 20/06, cuando la conspiración del gobierno y la burocracia de la COB salió a luz con Mario Argollo firmando un pacto con Rodrigo Paz y las FFAA que están bajo órdenes del imperialismo yanqui. Horas después del nuevo pacto de la traición, bajo la orden del Comando Sur de EEUU y su “Escudo de las Américas”, el gobierno declaró el “estado de excepción” en todo el país sacando a las fuerzas represivas a las calles, pues los planes del imperialismo no se imponen pacíficamente. Así se consumó esa traición que dejó a merced de la represión policial los puntos de bloqueo donde se atalonó la vanguardia. Es por eso que los campesinos de la CSUTCB y distritos de El Alto repudiaron y condenaron ese pacto. Ahora este gobierno bonapartista, apoyado en la policía y las FFAA, avanza con persecuciones, detenciones arbitrarias y allanamientos como en la dictadura. Mientras la COB está en “mesas técnicas” con el gobierno, este no ha cesado su ataque, como con “el dólar fluctuante” con el que ha devaluado la moneda y el salario en un 30%, mientras aumentan las tarifas de luz eléctrica para que la crisis la sigan pagando las masas.

No está dicha la última palabra…

¡Hay que reagrupar las filas obreras bajo un programa revolucionario!
¡Hay que poner en pie el partido trotskista internacionalista de la revolución boliviana!

Hay que recuperar la alianza obrera y campesina y para ello hay que expurgar de la COB, CODes, CORes, la Federación de mineros, fabriles, magisterio, campesinos y estudiantes, a todos los dirigentes traidores para reagrupar las fuerzas y reorganizar la lucha. ¡POR UNA DIRECCIÓN REVOLUCIONARIA, ANTIMPERIALISTA E INDEPENDIENTE DE LA COB BAJO EL LEGADO DE LA TESIS DE PULACAYO!
El futuro de Bolivia hoy, como en estos casi dos meses de lucha revolucionaria, depende del conjunto del combate antimperialista de las masas latinoamericanas y norteamericanas.
En Bolivia el combate fue entregado por las direcciones traidoras, tal como en Argentina lo hizo la burocracia de la CGT con todas las conquistas obreras, pero hoy la juventud secundaria sale a las calles en Chile contra el gobierno proyanqui de Kast, al igual que las masas en Colombia. ¡Ese es el camino! ¡Por una sola lucha antimperialista! ¡Bolivia y Latinoamérica no se venden! ¡Fuera el FMI!

¡Bolivia será socialista o colonia de Wall Street!

El imperialismo ha concentrado su política de ataque en todo su “patio trasero”, desde Los Ángeles y Minneapolis contra los obreros migrantes, hasta Tierra del Fuego.
La clase obrera latinoamericana avanzará a la victoria para aplastar a la bestia imperialista si logra coordinar y centralizar un combate antimperialista en todo el continente.
Ayer la clase obrera norteamericana y su juventud se sublevaban al interior de EEUU en apoyo a las masas masacradas de Palestina. Tenemos que crear esa unidad entre los trabajadores norteamericanos y las masas latinoamericanas. Es que en Bolivia se libró una gran batalla contra Trump, su policía y sus bandas fascistas, tal como en Los Ángeles se enfrenta al ICE, la Gestapo de Wall Street, que persigue y detiene obreros migrantes.

¡Paso al internacionalismo militante! ¡Paso a la alianza de los obreros y campesinos pobres de Latinoamérica junto a los trabajadores de EEUU!

Liga Socialista de los Trabajadores Internacionalistas (LSTI) de Bolivia, adherente a la FLTI



 

 

4 de julio de 2026

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