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SECCIÓN: "PASO A LA MUJER TRABAJADORA"
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21/02/2018

Columna de opinión

Sudáfrica

Con la renuncia de Zuma se intenta frenar el ascenso de masas, pero ha quedado en crisis el régimen del CNA y su pacto de reconciliación con el Apartheid

Zuma ha renunciado a la presidencia de Sudáfrica. Su partido, el CNA, bajo la nueva dirección de Ramaphosa le pidió su renuncia y el Parlamento nombró al asesino de Marikana como nuevo presidente de Sudáfrica.
La traición de la dirección de la clase obrera impidió que Zuma cayera a manos de las masas. Así le dieron tiempo a la burguesía para que diera una salida ante el levantamiento de masas contra el régimen del CNA-PC-COSATU.

La clase obrera comenzó un proceso de ruptura con el CNA, lo que es un hecho histórico. Este proceso tuvo varios hitos, comenzando con la masacre de Marikana, que abrió una fase de guerra civil, con huelgas salvajes, con el surgimiento del AMCU, la ruptura del NUMSA y luego la partición de la COSATU con la formación del SAFTU (Federación sindical de Sudáfrica) y un ascenso de masas pidiendo la caída de Zuma que tuvo su punto más alto en la expulsión de éste por parte de los obreros y activistas de la COSATU.
La burguesía de la región y el imperialismo vieron con miedo y con un certero instinto de clase que en esta ruptura estaba el comienzo de la revolución y peligraba su propiedad. El golpe militar en Zimbabwe, preventivo ante esta situación, trataba de impedir que las huelgas en este país, que llegó a una huelga general contra Mugabe, sea parte de este ascenso de masas en la región.
Es que los regímenes de las revoluciones anticoloniales habían llegado a su fin, odiados por las masas hundidas en la miseria y el hambre mientras veían a los líderes de los movimientos de liberación llenarse de plata, viviendo como la burguesía blanca, reprimiendo y masacrando al pueblo y continuar garantizando el saqueo imperialista de la región como socios de las transnacionales.
Lo que nadie dice es que el ascenso de masas en Sudáfrica, el país más industrializado y con el proletariado más concentrado del continente, dejó en una crisis terminal al régimen de la reconciliación.

El aborto de la revolución sudafricana, de la lucha de liberación nacional que se expresaba como lucha contra el apartheid, dio lugar a un régimen de frente popular, profundamente bonapartista, basado en la estatización extrema de los sindicatos y el mantenimiento de la casta de oficiales blancos del ejército de Pretoria. El imperialismo mantuvo el saqueo de la nación y su propiedad con una cara negra. Los dirigentes de los sindicatos y el PC se transformaron en CEOs de las empresas y ocuparon altos cargos junto al CNA en el estado semicolonial sudafricano. Alrededor de los negocios del estado surgió una burguesía negra socia del imperialismo –al que antes decía combatir- y el gobierno de la alianza tripartita CNA-PC-COSATU.
Tan grande era la estatización de los sindicatos que la COSATU funcionaba como un gabinete paralelo, donde el presidente asistía a todas sus reuniones. Para dar un ejemplo, Ramaphosa era dirigente del NUM y gerente de la Lonmin y fue quien pidió el aplastamiento de la huelga de los mineros de Marikana por considerarla un "acto criminal". El régimen se mantenía con una burocracia charra y empresaria y con las fuerzas de represión.

 

La disgregación de régimen sudafricano, el intento de desvío electoral y la amenaza del sable de los generales

Lejos de lo que dice por ejemplo el PTS, que afirma que hay un golpe palaciego contra ZUMA y un intento de la “casta política” de impedir que se vayan los votos del CNA, la acción de masas y la ruptura de la clase obrera con el régimen es la que conquistó esto.

La COSATU se rompió. Llamó a un paro general junto con el PC contra Zuma. El NUMSA llama a formar un partido de trabajadores. El CNA dio otro partido, el de Malema (que anuncia un frente con el partido de los Boers) y el Partido Comunista de Sudáfrica ya anunció que no se presentará con el CNA en las próximas elecciones. La clase obrera los dejó en crisis.

Ramaphosa ya anunció la transición y nuevas elecciones, hablando de la lucha contra la corrupción (que es lo normal en el capitalismo; toda fracción burguesa hace negocios alrededor del estado y se enriquece). Los Guptas, una familia burguesa que se enriqueció alrededor de los negocios del estado, están cayendo presos o escapando al exterior.
Ramaphosa también anunció que recompondrá las relaciones con los bancos y el imperialismo. Es que la deuda de Sudáfrica con los organismos internacionales es impagable y el imperialismo les dice “paguen o van todos presos”.
La situación de las masas es insostenible. A la desocupación, la falta de salarios, de vivienda, de salud, se suma la falta de agua en las ciudades. No hubo un centavo en inversiones; sólo para garantizarle al imperialismo infraestructura para instalarse allí, generando una deuda gigante. Así termina uno de los “pulmones por donde respiraba la economía mundial”, como decían los analistas burgueses.

La falta de inversión en las minas hace estragos. En estos días, 950 mineros del oro quedaron atrapados en una mina por un accidente por falta de inversión, mientras el nuevo presidente dice que la economía va a crecer pero que primero hay que hacer ajustes fuertes, lo que prepara con el fuego lento del odio de las masas por abajo, las condiciones de un nuevo embate de masas, si las direcciones del movimiento obrero no lo traicionan antes.
Pero hoy lo más dinámico es la disgregación del régimen del frente popular, lo que es un peligro, con todas las direcciones del movimiento obrero dándole tregua al gobierno, con la burguesía preparando un desvío electoral y preparando a la casta de oficiales para bañar en sangre a la clase obrera si su plan no funciona.

 

Las condiciones de la crisis económica se agudizan. La situación es tan revolucionaria como lo permiten las direcciones que el proletariado tiene a su frente

Así como en Zimbawe, las "ilusiones de las masas" por la caída de Mugabe se transformaron en el pedido de salarios, de que paguen los sueldos adeudados, mostrando a la huelga de los mineros de Hwange como la lucha testigo de esto, en Sudáfrica es la dirección del proletariado lo que impide acciones de masas contra el régimen y le da tiempo a la burguesía para recomponerse.
El NUMSA, lejos de llamar a unificar al movimiento obrero, romper con la burguesía y volver a las acciones de masas, llamó a poner en pie un partido de trabajadores con el viejo programa del CNA (un programa burgués). El SAFTU anunció un plan de lucha y la huelga general que todavía no se sabe para cuándo. La izquierda reformista, que va desde el SWP, pasando por el PTS, la LIT y hasta la WIVP, son enemigos de la revolución y del derrocamiento del gobierno y la toma del poder. Están todos a favor de formar un partido de trabajadores para las elecciones.

Pero el que da la nota y dirige es el SWP inglés. En una nota publicada en su periódico, Charlie Kimber dirigente del SWP y miembro del periódico y la revista internacional de este partido, le hace un reportaje a Ronnie Kasrils quien fuera miembro fundador de Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del CNA y ministro de servicios de inteligencia de 2004 a 2008. Kasrils fue miembro del ejecutivo nacional del CNA de 1987 a 2007, así como miembro del comité central del Partido Comunista de Sudáfrica de 1986 a 2007.
Kasrils plantea lo que dicen todos los partidos de la Nueva Izquierda: con la caída de Zuma no alcanza; Ramaphosa es un multimillonario responsable de la masacre de Marikana y un hombre del imperialismo; el CNA traicionó la “Carta de la libertad” y mantuvo el poder de los blancos y de las grandes empresas imperialistas; el CNA está perdiendo base social y se le están yendo los votantes…
Y termina diciendo: "Sigo pensando que el cambio fundamental es posible. Si el CNA no puede o no quiere hacerlo, tiene que haber una nueva izquierda que tome estas cuestiones. Eso no es fácil. El movimiento obrero y la izquierda son débiles. Pero tiene que crecer a partir de las luchas que tienen lugar.
Al final de mi libro más reciente, digo: "Lo que no es difícil de sugerir es que sin esa agenda de cambio organizada no puede haber una transformación fundamental. La clase trabajadora es la fuerza impulsora en este sentido.” (La vida en Sudáfrica después de una década de Zuma: entrevista con Ronnie Kasrils).

¡Fuera Ramaphosa! ¡Fuera el gobierno del CNA-PC!
Para que vuelvan las acciones de masas, ¡hay que romper con la burguesía!
¡Basta de subordinar a las organizaciones de la clase obrera a la burguesía!
¡Para profundizar el proceso de ruptura de la clase obrera con el CNA, hay que barrer a la dirección de la COSATU y unir las filas de la clase obrera!

Para conquistar el pan, el trabajo, el salario, la tierra, la vivienda, el crédito barato para las clases medias arruinadas: ¡Expropiación sin pago y bajo control obrero de las trasnacionales, la AngloAmerican, las minas, la tierra y los bancos!
Solamente la clase obrera expropiando al imperialismo y a la nueva burguesía negra puede garantizar un plan obrero de emergencia para sacar a las masas de sus padecimientos, plan que podrá imponerse integra y efectivamente bajo un: ¡gobierno de las organizaciones obreras y populares basado en sus organismos de autodeterminación y armamento de las masas!
Para hacerlo, la clase obrera debe armarse, poner en pie los Consejos Obreros y Populares, los comités de soldados rasos, las milicias obreras y populares, para expropiar a la burguesía y destruir su poder.

Es necesario hoy más que nunca que desde el NUMSA y el AMCU que han roto con la dirección de la COSATU y dirigen al SAFTU (que representa a unos 800.000 obreros sindicalizados y a lo más concentrado de los obreros industriales) luchemos en todos los establecimientos y fábricas para convocar ya mismo a un Congreso Obrero Nacional, donde estén representados con sus delegados todos los trabajadores (incluidos la base de la COSATU), los estudiantes y el conjunto de los explotados que buscan un camino de lucha para derrotar al gobierno y al régimen infame. Debe surgir un verdadero organismo de poder de los explotados, que prepare y organice el derrocamiento del gobierno del CNA.

La clase obrera y los explotados deben tomar en sus propias manos la resolución de todos sus problemas. Hay que organizar comités de desocupados, comités de fábrica y de los millones de trabajadores inmigrantes y centralizarlos junto al movimiento estudiantil combativo y a los comités de inquilinos. Hay que formar los comités de soldados rasos y los comités de autodefensa de las organizaciones obreras en cada barrio y localidad para defenderse de la policía asesina y los grupos xenófobos que atacan a los inmigrantes.

Juan Rep