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El Organizador Obrero Internacional

27 de abril de 2026

Presentación

Hacemos entrega de la Primera Parte de este documento de debate teórico contra el revisionismo en el marxismo que sale publicado como Edición Especial de “El Organizador Obrero Internacional”.
Se trata de una discusión estratégica y programática con el PTS de Argentina y su fracción de cobertura internacional llamada “Corriente Revolución Permanente”.

Aquí adelantamos la Primera Parte. Hacia el VIII Congreso de la FLTI será editada la Segunda Parte de este folleto. El título de la misma será: “Sobre el Marxismo y la Guerra. El reformismo pacifista chapoteando en un mar de sangre y lodo. Nuevamente en defensa del manual de la guerra civil y la teoría de la Revolución Permanente del trotskismo y la IV Internacional”.

Como el lector podrá corroborar con todo lo expuesto en este trabajo, los últimos Congresos del PTS de Argentina, sus “talleres” sobre la Revolución Permanente (que ellos llaman “ampliada”), etc., son eslabones de una cadena de revisionismo al marxismo que esta corriente viene haciendo hace años, no dejando piedra sobre piedra del legado y la teoría de la IV Internacional.

Son maestros en amalgamas, en disfrazar sus revisiones con cortinas de humo, sin aclarar los puntos concretos en los cuales están en contra de Trotsky y el bolchevismo, que son centenares.
Sus posiciones, totalmente reformistas, las hacen aparecer como una “evolución natural” del pensamiento marxista del siglo XXI, cuando estas son en realidad su negación.
Ya han creado, como decía Trotsky sobre el stalinismo, una escuela de falsificaciones. Si no les gusta esto que decimos, que dejen de falsificar al marxismo y digan abiertamente que han roto con el trotskismo, porque es lo que han hecho.

Se esconden tras un lenguaje seudo-trotskista que utilizan para sus militantes en reuniones cerradas, pero hacia las masas y la vanguardia esta corriente expande ya el peor de los reformismos.

En este folleto, como verá el lector, comenzamos por denunciar que Del Caño, uno de sus dirigentes públicos más importantes, fue a una reunión del Parlamento Europeo auspiciada por la ONU para “apoyar la causa palestina”. Este es tan solo un botón de muestra de una práctica totalmente oportunista.

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Este revisionismo abierto y declarado, que forma cuadros para la convivencia con el descompuesto sistema capitalista mientras luchan por el “socialismo del futuro”, viene desde hace décadas.
Por ejemplo, es el que han desplegado con su teoría de “crisis de subjetividad” que liquida la tesis central del Programa de Transición trotskista de que la crisis de dirección es el factor determinante del proceso histórico, mientras le echan la culpa al “atraso de las masas” de todas las derrotas sufridas. Así ocultan que fue el stalinismo el que imponiendo la restauración capitalista, no solo provocó una derrota estratégica al proletariado internacional, sino que lo hizo retroceder en su conciencia y su subjetividad, llevando a la ruina los ex estados obreros por su política de “socialismo en un solo país” y de “coexistencia pacífica con el imperialismo”.

El PTS llegó inclusive a afirmar que había “desarrollo parcial de las fuerzas productivas” y planteó la insensatez de que el imperialismo, al que llaman “neoliberal” como todas las corrientes reformistas del planeta, a partir del 89 “expandía la democracia”.
Una verdadera brutalidad y afrenta a la clase obrera mundial, comenzando por el proletariado chino y ruso, los masacrados en los Balcanes, los mineros asesinados en Sudáfrica, el genocidio en el Congo, la ocupación de la nación palestina, el genocidio en Chechenia, el millón de asesinados en Irak, para dar tan solo algunos ejemplos de cómo “expandía la democracia” el imperialismo desde el 89 al 2008.
Allí donde se conquistaban libertades democráticas para las masas, estas no eran más que un subproducto de enormes luchas revolucionarias del proletariado, pero con oleadas pacifistas, el imperialismo partía de ellas para desviarlas y cerrar el camino a la revolución proletaria.

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Estamos ante una corriente abiertamente socialdemócrata que devino en lo que es hoy, un partido colgado al Parlamento burgués de Argentina. Ese Congreso controlado por Milei, el PRO, la UCR, el peronismo, etc. fue el que hace rato “abdicó” y le entregó poderes plenos a Milei, un gobierno y un régimen autocrático lacayo de Trump y los yanquis.

Como podrá corroborar cualquier observador mínimamente serio, el PTS de Argentina está asesorado por Callinicos y la dirección del SWP inglés, uno de los sectores más de derecha del ex movimiento marxista internacional.
Ellos introdujeron al PTS en el camino del stalinismo, a propósito de las “confluencias” entre Trotsky y Gramsci que inventaron y amalgamaron para justificar su ruptura con la IV Internacional.
Llama la atención que Callinicos y Albamonte se hayan percatado de las supuestas “confluencias” entre Trotsky y Gramsci, y que el mismo Trotsky en los años 30 no se haya dado cuenta de que estaba ante un “gran revolucionario”… Nada más lejano de la realidad: Gramsci junto a Togliatti eran los dirigentes del Partido Comunista italiano, que estaban bajo las órdenes directas de Stalin.
Gramsci aplicó a rajatabla la política del stalinismo a mediados de los años 20 y en la cárcel en los años 30, mientras llamaba a masacrar a los seguidores de Trotsky y de la teoría de la Revolución Permanente.
¡Y pensar que el PTS se llama “Corriente Revolución Permanente!”! De verdad, deberían tener un mínimo de coherencia.

Con este revisionismo al marxismo, el reformismo forma sus cuadros y militantes, a los que arrastra a capitulaciones y adaptaciones recurrentes.
Para el bolchevismo el combate contra el revisionismo es inseparable de la lucha por los cuadros y el reagrupamiento revolucionario de la vanguardia del proletariado internacional.

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El debate que hacemos aquí, en esta Primera Parte, se realiza contra nuevos saltos en el revisionismo que hace el partido de Myriam Bregman y su coach Albamonte. Se trata de su nueva seudo-teoría del “socialismo desde abajo”, una especie de “anarco-socialismo” y de reformismo típico de los viejos “socialistas utópicos”.
Le quieren vender al proletariado, tal cual druidas, la pócima de que un “gobierno de los trabajadores” puede ser el emergente de un proceso de “ampliación de la democracia” que no se sabe a “qué clase” responde, y un largo etcétera que desarrollamos en este trabajo.
Ya está claro que estamos frente a una corriente cuyas revisiones al marxismo la han convertido y cristalizado en un partido socialdemócrata que levanta banderas reformistas sin ruborizarse, sintiéndose respaldados por el aumento de la imagen de su dirigente Bregman en distintas encuestas.

Ahora hablan de que hay que hacer el “socialismo desde abajo”. Esto constituye una aberración teórica y programática allí donde se desarrollan guerras sangrientas del imperialismo contra pueblos coloniales y semicoloniales.
Su teoría en Gaza y el Líbano martirizados sería el “socialismo desde abajo” de los escombros, donde aún yacen asesinados los mártires de la heroica resistencia y sus familias.
¿Levantar “socialismo desde abajo” en las guerras de liberación nacional cuando está planteado derrotar al invasor? ¿De quién se ríe esta gente?
Luego, sin ponerse colorados, proponen un socialismo para “el futuro”, la clásica política stalinista de “revolución por etapas”.

Comencemos por aclarar que las seudo-teorías revisionistas del PTS son solo para Argentina puesto que, como verá el lector, sus elaboraciones sonarían risueñas, sino fueran una tragedia para la clase obrera, cuando se intentan aplicar a nivel internacional, como ya vimos.
Imaginemos por un momento que hay que “expandir la democracia” en EEUU, liquidándole a esta todo carácter de clase, o que hay que luchar allí por el “socialismo desde abajo” sin ocupar Wall Street, sin derrotar al Pentágono, sin una revolución socialista que destroce al estado imperialista que está armado hasta los dientes… Son impresentables. Solamente un auditorio que ha sido formado en años o décadas de revisionismo en el marxismo puede no sorprenderse de semejante brutalidad.
Es más, pensemos por un minuto cómo se construiría el “socialismo desde abajo” en China y Rusia sin aplastar en esos países a las feroces dictaduras que oprimen a la clase obrera, a sus Fuerzas Armadas y a partidos neo-stalinistas que garantizan la existencia a sangre y fuego del sistema capitalista.

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Cuando estamos terminando esta Presentación, hace varios días comenzó una situación de estallido y ofensiva de las masas obreras y campesinas de Bolivia en respuesta a un ataque brutal del gobierno de Rodrigo Paz. El ataque consiste en privatizaciones, tarifazos a mansalva, prohibición de aumento de salario, expropiación de la tierra al pequeño campesino… Es decir, es un ataque a todos los trabajadores y el pueblo pobre de Bolivia, organizado por los yanquis, sus transnacionales y el FMI en su “patio trasero” latinoamericano.
Para coordinar estos ataques en toda América Latina se puso de pie el “Escudo de las Américas” bajo las órdenes del Pentágono y el gobierno de Trump.

La primera respuesta a este ataque que no dejó sector de los explotados sin golpear, se dio con un ascenso de masas a finales de diciembre de 2025 y principios de enero de este año, que había obligado a la burocracia de la COB a sacar una huelga general. Ante el peligro de que se incendiaria Bolivia, a los pocos días de llamarla, firmó un acuerdo con el gobierno y la levantó.

Luego de esta traición, Rodrigo Paz vio las condiciones para volver a atacar a las masas bajo las órdenes del imperialismo yanqui.
La respuesta nuevamente no se hizo esperar, a pesar y en contra de todas las direcciones traidoras. El movimiento campesino se expresó en marchas de más de 1.000 kilómetros a La Paz contra la ley 1.720, que comenzaron a confluir con manifestaciones de docentes rurales, fabriles... El método de lucha eran los bloqueos.
El movimiento minero, por responsabilidad de la burocracia, venía retrasado en la lucha política ya establecida. Eso le permitió al gobierno ver que podía golpear y atacó los 21 bloqueos que cercaban La Paz con una brutal represión. Al otro día, se montaron más de 61 bloqueos e irrumpieron los mineros de las cooperativas, que son duramente golpeadas por el tarifazo a los combustibles.
Lo cualitativo es el ingreso a la lucha de las masas explotadas de El Alto. Allí se centralizó un gran combate que sacó a la burocracia minera de la modorra y la puso al frente de la jornada del 18 de mayo, cuando millares y millares y desde distintos cortes, marcharon a cercar La Paz. Una acción de masas independiente, con la intervención directa ya de los mineros de Huanuni y Colquiri (la minería que aún queda nacionalizada en Bolivia), que está abriendo una situación revolucionaria en ese país.

La Paz amaneció el 18 de mayo con los tanques de las Fuerzas Armadas resguardando el Palacio Quemado en la Plaza Murillo, y con las masas intentando llegar a él.

Si Venezuela es el territorio conquistado por los yanquis mientras la nueva burguesía stalinista cubana está de rodillas ante Trump, Bolivia amenaza con ser el territorio conquistado por una ofensiva revolucionaria obrera y campesina en América Latina que, de triunfar, se transformaría en un bastión de la lucha antimperialista de las masas latinoamericanas.

Pero Bolivia no podrá triunfar si no se generaliza su combate a toda la clase obrera de América Latina, cuyas direcciones miran para otro lado cuando la batalla contra el “Escudo de las Américas” se define hoy en La Paz.

En Bolivia el combate ya es por tirar abajo al gobierno de Paz. Las masas han comprendido que para conseguir aún la más mínima de sus demandas, deben derrotar al gobierno. Para ello hay que derrotar a la policía y romper el ejército, poniendo en pie comités de soldados que se nieguen a disparar contra el pueblo.
Las masas en Bolivia están más avanzadas que Bregman y Albamonte. No están esperando a su “batalla cultural” ni hacer el “socialismo desde abajo”. El grito de “¡Fusil, metralla, Bolivia no se calla!”, pone a la orden del día volver a conquistar las milicias obreras y campesinas como en la revolución de 1952.

En el Altiplano la lucha económica se elevó a lucha política y eso abre el camino a una crisis revolucionaria. ¿De qué “socialismo desde abajo” habla el PTS en momentos en que la tarea central en Bolivia es tirar al gobierno, partir horizontalmente a las FFAA y derrotar a la policía, como vimos?
¿Cómo no plantear que hay que organizar la acción de masas con organismos soviéticos, armados y de coordinación de todos los bloqueos?
¿Cómo no coordinar a los sindicatos combativos de la COB y de la Federación Minera con el movimiento campesino, sus organizaciones de lucha y los estudiantes, conquistando un Congreso Nacional obrero y campesino en El Alto sublevado?

En el Altiplano boliviano la teoría de Albamonte y Maiello, que ejecuta Bregman, se rompe los dientes, la nariz y el espinazo. No les sirve para nada a los obreros. Una prueba más de que estamos ante una política socialdemócrata totalmente nacionalista y pacifista del “gran PTS”.
Es que mientras todo esto sucede, el PTS busca organizar fiestas en la Universidad de La Paz para ver si allí su “bastión” pone en pie el “socialismo desde abajo”. Solo reunieron a una decena de personas, mientras a algunas cuadras miles y miles de obreros y campesinos chocaban con la policía buscando ingresar a la Plaza Murillo para echar abajo al gobierno. Ridículos.

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Hablemos claro: esta gente está desesperada por hacer “buena letra” con el régimen burgués argentino, del cual dependen y donde sobreviven.

¿Por qué Bregman y Del Caño, que salió corriendo a la reunión del Parlamento Europeo, no están ya en La Paz llamando a un combate de toda América Latina para expulsar al FMI y al imperialismo?
¿Cómo se le puede mentir tanto a las masas, sin plantear que la lucha por el no pago de la deuda externa es latinoamericana y continental, o no es nada?
Ni siquiera han impulsado un acto en la Embajada de Bolivia en Argentina porque no quieren aparecer pegados a la guerra civil que está comenzando en el Alto boliviano.

El destino de las masas de América Latina se define en gran medida en los combates de las masas de EEUU contra el ICE y el rey Trump, y en la actual batalla de Bolivia.
Para desactivar este ascenso revolucionario, la izquierda gringa como Petro se propone como “mediadora” para evitar la guerra civil, cuando la guerra civil la largó el imperialismo y el FMI contra las masas matándolas de hambre.

Para romper el bloqueo imperialista a Cuba, hay que pelear como en Bolivia, enfrentando a los viejos y nuevos capitalistas, y combatiendo con el método de la huelga general y la revolución contra la nueva burguesía millonaria heredera de los Castro. Al bloque yanqui se lo enfrenta, extendiendo la lucha junto a las masas latinoamericanas y con todas las fuerzas a Bolivia. Solo así se frena al imperialismo. Todo lo demás es una mentira y engaño de una nueva burguesía lacaya del imperialismo como es el castrismo, con Díaz Canel de rodillas ante Trump, tal como Delcy Rodríguez en Venezuela.

¿A ver si Bregman y su coach Albamonte lo entienden? La batalla de Buenos Aires se está librando en La Paz. El gobierno de la autocracia de Milei lo entendió perfectamente. Por eso envió dos aviones con gases lacrimógenos y pertrechos represivos para la policía boliviana. ¿Y el PTS que hará próximamente un acto con Bregman en Jujuy, ni siquiera se anima a cruzar la frontera y llevar la solidaridad a la Plaza Murillo donde se combate al imperialismo?
Bregman está realmente moderada… Cuando empieza a hablar la dinamita en Bolivia, a Bregman se la ve muy moderada.

Cuando hablan de “socialismo desde abajo” es porque no quieren quedar como “revolucionarios” y que eso les quite votos. No quieren decir que van a hacer una revolución que derrote al estado burgués.
El “socialismo desde abajo” es la formulación de una corriente reformista que quiere quedar como el ala de “extrema izquierda” de la podrida democracia semi-parlamentaria argentina.
Como toda corriente socialdemócrata, es profundamente nacional. Su fracción internacional, la “Corriente Revolución Permanente”, no es más que una cobertura de la política socialista-nacional de su aparato.

Nadie nos puede plantear que le falsificamos una coma de su posición, puesto que esta posición de “jugar a las escondidas con el socialismo” es oficial de su último Congreso.

Hoy el PTS es expresión en la izquierda del régimen de sectores de las clases medias arruinadas que vienen desencantadas con el peronismo. En cambio, ayer el PTS expresaba a franjas de izquierda de la clase obrera; proceso que ellos mismos colaboraron con llevar a la impotencia y la desmoralización con un cretinismo parlamentario enfermizo.

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Ha llegado la hora de separar banderas con claridad entre trotskismo y socialdemócratas revestidos también con retazos del stalinismo.
Por eso en este trabajo presentamos batalla teórica, política y programática en defensa de la IV Internacional, su teoría y su legado.

El lector podrá observar en el Sumario que adjuntamos, los títulos sobre los distintos puntos que desarrollamos en este documento en debate contra el reformismo y el revisionismo del PTS, que bien le cabe a todas las corrientes que han roto con el legado de la IV Internacional.

Ahí está la LIT, que viene de estallar en 20 pedazos, que durante décadas sostuvo -y algunos de sus sectores aún siguen sosteniendo- la teoría de la “revolución democrática”. Para no romper con ella, insisten e insisten en que el 89, el año de la restauración capitalista, fue un “golpe por izquierda” al sistema capitalista mundial. Una brutalidad que hace que valiosísimos militantes de esa corriente sigan marcando el paso en el mismo lugar.
La LIT, por ejemplo, es una corriente que está atrapada en el programa reformista de su fundación de 1985, donde planteaba que el imperialismo era un “tigre de papel” y la revolución, tal cual un “tren bajando por una pendiente”, era “inevitable”.
Como vemos, esto fue una ruptura abierta con la tesis central del programa trotskista que plantea que la crisis de la clase obrera e inclusive de la civilización entera, es producto de la crisis de dirección del proletariado.
La de la LIT es una teoría que trasforma en norma las excepciones que fueron las revoluciones que se dieron en la segunda posguerra como en China, Corea, etc. Esta anormalidad rápidamente volvió a la norma: allí, al igual que en Vietnam y Cuba, la restauración capitalista es plena.

Asimismo, estas posiciones de la LIT fueron un grave error porque ese “tigre de papel”, como llamaban al imperialismo a mediados de los 80, fueron Reagan y Thatcher, que venían de imponerse en Malvinas, aplastaron las revoluciones en Centroamérica y el Caribe con la colaboración del stalinismo y luego impusieron la restauración capitalista en Rusia, China y demás ex estados obreros.
¿Cómo va a ser un “tigre de papel” el imperialismo que controlaba lo más avanzado de todas las fuerzas productivas, sostenido por todo el stalinismo de la ex URSS, China, Vietnam y el mismo castrismo de Cuba? ¿Cómo podía ser el imperialismo un “tigre de papel” si la ex burocracia stalinista ya se había pasado abiertamente a la restauración capitalista, como lo hicieron con Gorbachov en la ex URSS?
Algo parecido a lo que dice hoy Bregman de Milei, que es un “gatito mimoso” en las faldas de Wall Street, cuando es un perro guardián rabioso de Wall Street, al que hay que derrotar y aplastar junto a Trump, Netanyahu y toda la banda de fuerzas contrarrevolucionarias que los sostienen.

Como ya dijimos, este trabajo que presentamos es preparatorio del VIII Congreso de la FLTI, que se realizará durante el transcurso de este año. Con este documento abrimos el pre-Congreso.
En este debate intervendrán los distintos grupos y militantes de nuestra corriente internacional, como así también, las distintas corrientes y agrupaciones revolucionarias con las que luchamos en común en el mundo entero.

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Salimos a la calle con este material en momentos en que millones de obreros y jóvenes rebeldes buscan un camino para derrotar la feroz ofensiva imperialista sobre los pueblos oprimidos del mundo y el proletariado internacional, a los que les arrojan toda su crisis y bancarrota.

Peleando contra la masacre en Palestina y el ataque yanqui a Irán, se sublevan las masas en EEUU enfrentando abiertamente al gobierno de Trump. En los combates en Los Ángeles y Minneapolis se demuestra cómo enfrentar al fascismo, con los comités de autoorganización que chocan directamente contra el ICE, la Gestapo de Trump.
La clase obrera italiana está dando un enorme ejemplo de internacionalismo militante combatiendo por sus demandas, ligándolas a la victoria de la lucha de las masas palestinas, siendo los obreros portuarios la vanguardia de este combate.
Lo mismo sucede en Grecia, en Bélgica y el Estado Español, donde se suman distintos contingentes de la clase obrera a enfrentar a la monarquía y al gobierno del PSOE, que se visten de “demócratas que enfrentan a la derecha”, cuando matan de hambre al pueblo.

Justamente, fue la crisis de dirección la que desincronizó la lucha del proletariado internacional y permitió esta contraofensiva imperialista, puesto que antes de que ingrese al combate la clase obrera de los países centrales como sucede ahora, fueron desviados, traicionados y derrotados los combates de masas que recorrieron América Latina como en Bolivia, Perú, Ecuador, Chile o Colombia, o en África, con Sudáfrica como avanzada del combate del proletariado negro.

De todas maneras, la clave es que los embates en el mundo semicolonial están desarrollando también una dura y heroica resistencia, como vemos en Palestina y todo Medio Oriente, pero sobre la base de masacres y penurias inauditas de las masas.

Asimismo, aquí y allá por la crisis capitalista, brotan estallidos revolucionarios. En momentos en que sale este documento hemos visto los embates de los obreros y campesinos de Bolivia en lucha política generalizada contra el gobierno tipo Milei que ha asumido en ese país.
Las masas del mundo han sido testigo de los levantamientos revolucionarios de Nepal, Indonesia y Sri Lanka que amenazaron con derrumbar y prender fuego la ciudadela del poder.

Estamos ante una enorme polarización de los combates de clases a nivel internacional en el medio del marasmo de las guerras contrarrevolucionarias y la contraofensiva imperialista… Pero el proletariado no se ha rendido.

Las masas no tienen la dirección que se merecen. Resolver esta crisis es la tarea de los revolucionarios. Y esto se da en momentos en que bajo las condiciones de catástrofe del sistema capitalista actual, se agotan los márgenes del reformismo y de la conciliación de clases, y se abre un período de nuevas guerras, revoluciones, contrarrevoluciones y de contrarreformismo, como planteaba Trotsky.

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El motor de la crisis y las contradicciones de la lucha de clases es la feroz contraofensiva yanqui en todo el planeta.

EEUU había perdido su hegemonía en la política y la economía mundial desde 2008. La Europa imperialista, bajo el eje franco-alemán, había puesto en pie un mercado desde las estepas rusas a Portugal, dejando a los yanquis fuera de esos grandes negocios. Así se posicionaba la Europa de Maastricht, que ya amenazaba con controlar las “rutas del petróleo” (luego de la derrota y la retirada de los yanquis de Irak), como así también el camino a la “Ruta de la Seda” hacia China.
Se dio una anomalía: la Alemania derrotada en la Segunda Guerra Mundial era la que estaba reorganizando todo el mercado europeo y conquistando en gran medida el mercado ruso.
Maastricht se cerraba ante las crisis recurrentes de EEUU en 2008, 2017, 2020 y sus distintas sacudidas.

Pero EEUU volvió al mundo, primero con Biden y ahora con Trump, a los tiros, con guerras, haciendo valer que fue el vencedor de la Segunda Guerra Mundial. Las pandillas imperialistas al mundo se lo reparten con guerras, aunque los reformistas lo quieran ocultar.
En Ucrania, EEUU utilizó la invasión rusa a esa nación oprimida para partir el mercado europeo y quitarle a las potencias de Maastricht las fuentes de materias primas baratas de Rusia como el gas.
Ahora, con su gendarme sionista, los yanquis vuelven a controlar las “rutas del petróleo” en Medio Oriente, como demuestra también la guerra contra Irán. Trump pisó su “patio trasero” latinoamericano, invadió Venezuela y se quedó con una de las fuentes de petróleo más grandes del planeta.

Ubicado desde esta contraofensiva, Trump le ha dicho a Pekín en su reciente viaje a China: “Taiwán no se toca”. Es que es allí donde las grandes tecnológicas de EEUU tienen instaladas las fábricas y empresas de mayor producción de microchips de última generación que son clave para la Inteligencia Artificial y la industria de guerra.
Xi Jinping aceptó, pidiendo la apertura del mercado norteamericano para alguno de sus productos. Se ubicó en lo que es: un polo del comercio mundial, gran comprador de materias primas (al que la guerra en Irán amenaza con dejarlo sin petróleo), y un gran exportador basado en la superexplotación de la clase obrera china como mano de obra esclava. Con esta esclavitud asalariada han hecho también enormes negocios las grandes transnacionales imperialistas del planeta, inclusive, controlando una parte sustancial de los distintos bancos de las provincias de China. Estas ahora buscan ir por todo su mercado interno.

Aquí la batalla del imperialismo no es contra China y Rusia, sino POR China y Rusia, que son disputadas por los yanquis, todas las potencias imperialistas de Europa e inclusive Japón.

El imperialismo norteamericano viene a destruir la división del trabajo y el mercado mundial que le hicieron perder su hegemonía.
A diferencia de la salida de la Segunda Guerra Mundial, cuando EEUU, el vencedor de la misma, tenía un plan de construir la economía-mundo a su imagen y semejanza, inclusive reconstruyendo Europa con el Plan Marshall, ahora, ya en crisis, para recuperar la hegemonía que ha perdido, viene a destruir la economía y la política mundial, para recuperar su control.

En el medio, la clase obrera sufre todo el peso de la crisis imperialista sobre sus hombros, mientras el gran capital, los grandes fondos de inversión imperialistas, fundamentalmente hoy los de Wall Street, como BlackRock, State Street y Vanguard, que concentran enormes masas de capitales, han fusionado las compañías de alta tecnología como las de Inteligencia Artificial con el aparato militar, no solo de las empresas de la guerra, sino también con el Pentágono directamente. Inclusive, hicieron jurar a los CEO de las compañías de alta tecnología como coroneles del ejército norteamericano, al que se deben someter.

Al mismo tiempo, los países imperialistas europeos aumentan sus presupuestos de guerra a expensas de las conquistas de la clase obrera y las masas para que estas sean las que paguen sus créditos de guerra y sus transnacionales se reconviertan… para la guerra.

Como plantea el marxismo revolucionario, la guerra es el negocio más importante de nuestra época.

Mientras tanto, las potencias imperialistas europeas buscan su lugar en el nuevo reparto del mundo que está rearmando EEUU. El Maastricht imperialista se encuentra en pleno estallido.

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Los choques entre revolución y contrarrevolución, y las guerras, ya son decisivos y están aquí. Se trata del destino y el combate de la clase obrera, que es la única clase que puede salvar a la civilización entera de la catástrofe y de las tendencias intrínsecas a la guerra que plantea el capitalismo en su fase de putrefacción imperialista. No hay salidas intermedias.

El capital para sobrevivirse recluta corrientes reformistas, que desorganicen lo que las masas construyen con sus combates.
Por eso no estamos ante cualquier discusión en este caso con el PTS, que para cualquier observador superficial parecería estar dando saltos hacia adelante, pero que todo marxista serio sabe que está siendo utilizado por el régimen burgués argentino como una válvula de escape “por izquierda” ante la perspectiva de un nuevo estallido revolucionario de masas.

“¡Moderada jamás!”, gritaba Bregman en el último acto del PTS el 1° de Mayo. “Moderada, ¡no!”, insistía. ¿Y revolucionaria llamando a aplastar a la policía asesina y a la casta de oficiales videlista con la lucha por la dictadura del proletariado? El público se quedó con las ganas de ello.
Indudablemente, el combate por la revolución socialista internacional como tarea inmediata, se vuelve más agudo que nunca, mientras los reformistas pregonan que esta es una tarea para “el futuro”, como si se pudiera salir de la catástrofe y derrotar al imperialismo, sin el triunfo de la revolución en lo inmediato.
Se trata de la vida de la clase obrera internacional. Centenares de miles yacen bajo los escombros de Gaza. El parlamentarismo y el reformismo sobre el que se sostiene, ya ha perdido toda base de sustentación. Pese a ello, estos se preparan con sus revisiones para “autogestionar” el sistema capitalista en bancarrota.

Nuevamente, la lucha establecida al interior del movimiento marxista es entre reforma versus revolución en el siglo XXI. Nuevamente, es stalinismo y socialdemocracia versus trotskismo y el legado de la IV Internacional. Son choques políticos y programáticos entre fracciones de la aristocracia obrera y la pequeñoburguesía de un lado, y del otro, las corrientes de la IV Internacional que combaten por expresar los intereses del proletariado internacional revolucionario.

De esto se trata este combate que estamos dando en la trinchera de la teoría, la estrategia y el programa. Toda lucha ideológica y programática en el marxismo se transforma luego en fuerza social en las masas… Llegó la hora de desenmascarar y desnudar a esta corriente y a cada una de las revisiones que ha hecho contra el marxismo de forma cruel y descarada, sin decirlo.

El lector tiene a su disposición la Plataforma de la TBI de nuestra ruptura con el PTS del año 1998, las Tesis del 89, donde saldamos cuentas sobre el carácter de la restauración capitalista, y trabajos teóricos sobre las fuerzas productivas o crisis de dirección versus “crisis de subjetividad”, entre otros, que se encuentran publicados en nuestra página web (www.flti-ci.org) y también han sido editados por la Editorial Rudolph Klement.

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Como desarrollamos en este material, el último golpe al marxismo del PTS consiste en sustentar la tesis de que hay que “ampliar” la teoría de la Revolución Permanente. Tratan de hacer una amalgama incorporando la revolución burguesa de 1789 a la teoría de la revolución socialista, para terminar planteando que hay que “profundizar” la democracia, cuestión que abriría la “perspectiva del socialismo”. Todo esto es una cortina de humo que demostramos en el documento que aquí presentamos.
La verdad es que la dirección de ese partido oculta que falsificó todas las lecciones revolucionarias que Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo sacaron de la Comuna de París. Su política actual es la teoría, el programa y la impostura política de la socialdemocracia alemana con los que, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, fundó los grandes partidos obreros reformistas. Lo hicieron escondiendo las lecciones de la Comuna de París de Marx y Engels, que Lenin, Rosa Luxemburgo y Trotsky recuperaran y retomaran para el proletariado internacional. Y esto es lo que vamos a demostrar.

El PTS vuelve tras los pasos de Hilferding, Bernstein, Kautsky… y por eso denunciamos que son socialdemócratas y pacifistas confesos. En última instancia, preparan al proletariado para la “vía pacífica al socialismo”, como ayer lo hiciera el stalinismo, cuestión que provocó graves derrotas históricas al proletariado internacional.
Se esconden en el revisionismo de la socialdemocracia alemana reformista para esconder sus “nuevas” teorías de “ampliar” la Revolución Permanente. Vamos a desenmascarar que le han mentido y le mienten a todos sus militantes de base.

Hay que correr el velo de tanta ignominia contra el marxismo. Ha llegado la hora, antes de que sea tarde. Que empiece el debate. De nuestra parte, lo hacemos bajo las banderas de la IV Internacional que ha demostrado que su programa y teoría han pasado la prueba de la historia, mientras que los revisionistas se han roto los dientes en ella pero llevando a verdaderas tragedias al proletariado mundial.

Vaya este documento como una colaboración y aporte a las corrientes que se reivindican del marxismo revolucionario, para encontrar el camino para recuperar las banderas de la IV Internacional y refundarla.

Comité Editorial de “El Organizador Obrero Internacional”

 

 

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Lenin y Trotsky en la revolución rusa

 


Barricadas en la Comuna de Paris, 1871

 


Gaza devastada por el sionismo

 


Enormes movilizaciones en Bolivia

 


Dirigentes del FIT-U en la puerta de la sede del PJ luego de ser ratificada la condena a prisión a Cristina Kirchner

 


Delegación del PTS en el Parlamento Europeo

 


Representantes de alrededor del mundo presentan
"La Declaración de Bruselas"

 


Del Caño en la cueva de bandidos de la ONU, una verdadera vergüenza y oprobio para quien se dice socialista