Inicio
Contacto
English
Portugués
عربي
Français
El Organizador Obrero Internacional


26 de enero de 2026

A propósito de los alardes de Trump de su “ejército invencible”

No hay ejércitos invencibles cuando las masas entran en fase de guerra civil

Uno de los factores claves para la victoria es que las masas tengan a su frente una dirección revolucionaria

EEUU quiere mostrar a su ejército como “invencible”. Pero eso no es así. Hay que decir la verdad.
Vencieron en la II Guerra Mundial y sometieron como imperialismos de segunda a Alemania y las potencias imperialistas europeas, cuestión que ahora ha cambiado radicalmente con la crisis yanqui y su ofensiva sobre la Europa imperialista. Muestra su fortaleza ante burguesías que, como la bolivariana, se rindieron ante un par de helicópteros que secuestraron a Maduro.
¡Pero invencible con las masas, no! Ese ejército “invencible” es el que huyó como rata de China y de Corea del Norte a partir de 1949-52 huyendo hasta el paralelo 38, donde la burocracia stalinista paró la ofensiva de masas antes de que esta lo aniquilara. Los obreros norteamericanos se negaban a pelear en una guerra que no era por ellos, y así los regimientos de Mc Arthur se disolvían.

Ese ejército no es invencible. No lo fue en Vietnam, por la heroicidad de las masas de ese país pese a las mil y una traiciones del stalinismo, y por el levantamiento revolucionario de los obreros norteamericanos que paralizaron la maquinaria de guerra dentro de EEUU.
Fueron aplastados en Bahía de los Cochinos, cuando las masas latinoamericanas ardían contra el imperialismo en el influjo de la revolución cubana.
Ese “poderoso ejército invencible”, con todas las tropas de la OTAN de Europa acompañándolo, se tuvo que ir como laucha por tirante de Irak, porque la clase obrera europea, en huelga general, puso el grito de guerra de “Ustedes hacen la guerra y nosotros ponemos los muertos”, mientras en EEUU un poderoso movimiento antiguerra se ponía de pie con la Marcha del Millón, que amenazaba con cercar Wall Street.
Durante dos años, el quinto ejército del mundo, que es el sionismo, comandado y armado por los yanquis, no puede terminar de tomar la Franja de Gaza que tiene 360 km2.

¿Por qué es así? Porque no hay ningún “ejército invencible” que pueda derrotar a las masas si estas entran en fase de guerra civil y combinan sus combates con los de la clase obrera de los países centrales, la encargada de paralizar la máquina de guerra y de impedir que ninguno de sus hijos muera por los negocios del imperialismo.
Contra los que veían ejércitos imperialistas “invencibles”, como el alemán de los ‘30, Trotsky decía: ¿Cómo hacen para controlar a los obreros para que produzcan? ¿Le ponen un soldado con un revolver en la cabeza a cada obrero en la máquina?
La base del ejército que ocupa no defiende ni a su vivienda ni a su familia, en cambio sí los obreros. Cada uno de ellos vale por 20 del ejército invasor, y combaten hasta debajo de los escombros, como en Gaza. Y si en la capital de su país, las masas se niegan a ir a pelear, el “poderoso” ejército se resquebraja en mil pedazos.
Por eso la nueva tecnología y desarrollo militar es drones y bombardeos masivos para demoler ciudades enteras, como en Siria o Palestina. Son guerras de demolición. Pero aún debajo de los escombros y entre ellos viven las masas. El invasor debe ingresar y controlar el territorio. Y ahí está el quid de la cuestión.
La guerra civil, atacando la propiedad del imperialismo y llevada adelante con el método de la revolución, vuelve a las masas invencibles, si está aliada a la clase obrera internacional.

¿Qué puede volver invencibles a los ejércitos imperialistas y las fuerzas contrarrevolucionarias? Las direcciones traidoras de la clase obrera, que dividen la lucha de los pueblos oprimidos con las de la clase obrera internacional.
Ahí está la tragedia de Siria, donde la izquierda mundial trató a millones de obreros sublevados contra el régimen assadista como “terroristas del ISIS”. Dejaron aisladas a las masas sirias de la clase obrera mundial y apoyaron a los asesinos Putin y Al Assad, que le hicieron el trabajo sucio al imperialismo de masacrar esa revolución.
Las fuerzas imperialistas se fortalecen cuando las direcciones de la clase obrera les dicen a los pueblos oprimidos y a los trabajadores de los países centrales que sus aliados son las burguesías nativas, que no tardan mucho tiempo en pactar con el imperialismo y volverse contra las masas, para salvar sus negocios.

Si el sionismo pudo avanzar en el genocidio sobre Gaza, y con Trump están a punto de consumarlo, es porque fue cercada por las burguesías árabes. La OLP contuvo y reprimió a las masas palestinas de Cisjordania para que no entren al combate. Desde Líbano, Hezbollah se rindió, entregó las armas y cerró un frente decisivo y cualitativo de guerra contra el sionismo. Ni hablar de Irán, que se rindió y se guardó el 99,99% de los misiles que tiene y no los arrojó sobre Tel Aviv. Antes Al Assad, en su caída, le había entregado al sionismo las coordenadas del armamento pesado de Siria para que este lo bombardee ante el peligro de que cayera en manos de las masas sublevadas.

La tarea del momento es marcar con claridad quiénes son los bandidos imperialistas que son el estado mayor de la flota yanqui. Arriba del portaaviones Lincoln van los verdaderos comandantes de la marina norteamericana: los grandes fondos de inversiones encabezados por BlackRock, junto con la Exxon, Chevron, los CEOs de la JP Morgan, Bank of América y demás parásitos que, luego de sucesivos cracs de burbujas inmobiliarias, de robo de créditos de la Reserva Federal, de enormes subvenciones del estado a su latrocinio, ahora van a Medio Oriente a recuperar sus ganancias, como lo hicieron también superexplotando a la clase obrera norteamericana y arrebatándoles sus conquistas.

Por ello, la clase obrera, necesita una dirección revolucionaria que, a cada paso, le indique quiénes son sus aliados y quiénes son sus enemigos. Necesita de partidos revolucionarios internacionalistas e insurreccionalistas de combate. En esa tarea estamos empeñados los que combatimos por refundar la IV Internacional de 1938, sin lacayos del stalinismo o de regímenes burgueses.

Carlos Munzer

 


Yanquis huyendo de Vietnam

 

 


7 de octubre de 2023: acción de autodefensa de las masas palestina contra el ocupante sionista