25 de julio de 2026
Jornada internacional
El Marxismo, la Revolución y la Guerra
Desde Siria, mensaje de Abu Yazan al Homsi,
de la resistencia siria
“La fuerza viene de que somos los trabajadores, los que tenemos la fuerza para tomar las fábricas, las calles y derrotar a los dictadores”
A continuación reproducimos la intervención de Abu Yazan, un compañero de Siria que fue parte de la brigada de Homs de Abd el Basset Sarout, “el arquero de la revolución”, en el 2011 y durante 14 años peleando por la caída de Al Assad. Participó en los levantamientos que en diciembre del 2024 llegaron a derrocarlo en Damasco y hoy combaten por culminar la revolución siria derrotando al imperialismo, su gendarme sionista y la ocupación que ha tomado tierra en Siria, y a Al Jolani, el nuevo agente de Trump que vino a expropiar la revolución y resultó ser el mismo perro que Al Asad con distinto collar.
Saludos para todos los que están en esta jornada. Es un honor poder estar acá con ustedes, y ojalá que sea por el triunfo de los pueblos oprimidos del mundo.
Hoy vamos a hablarle de lo que tenemos nosotros que aportarles a ustedes en esta jornada, desde la situación que que estamos viviendo hoy en Siria, lo que hemos vivido en la revolución siria, donde se ha logrado un triunfo en la caída de Al Assad. Queremos plantear que cuestiones todavía faltan lograr en la revolución siria y qué cuestiones hicimos que todavía faltan en los otros países, para que se logre un triunfo en la caída del régimen, que en Siria nos costó catorce años con un genocidio en medio.
En cuanto a la lucha revolucionaria en otros países que estuve siguiendo vi ciertas similitudes a como fue en Siria en sus primeros momentos, donde el pueblo por decenas de miles salió a las calles peleando por la caída del régimen, como en Bolivia o en Chile, o en Colombia antes. Entonces nos preguntamos ¿Cómo se hace para triunfar?
Tenemos que decir que como a nosotros en Siria no alcanza nada más con ganar las calles, porque lo que se necesita es poner en pie el poder del pueblo que ganó las calles, los organismos de los oprimidos. Esos organismos son los que desde las calles, desde las protestas, tienen que surgir y que el poder tiene que estar en ellos.
Esto es lo primero y lo otro es que hay que tomar las fábricas, que es donde se hace y se produce la riqueza, es donde se maneja la economía. La clave para el triunfo está ahí. Una huelga, una toma de fábrica pone en cuestión que se haga nuestra la producción y nos hagamos del poder, porque ya se controla la producción.
Entonces hay que hacer es una combinación entre tirar a las las dictaduras, tirar a los gobiernos con una combinación del poder que se pone en pie de los trabajadores y el pueblo y los trabajadores tomando las fábricas bajo su propio control para tomar control de la producción y la economía.
Sabemos que esto no es fácil, que como trabajadores sabemos que hay miedo de salir contra una dictadura, que nuestra vida está en riesgo. Incluso en Siria lo sabíamos, pero supimos tomar estos pasos.
Los trabajadores en Siria habíamos salido a pelear por salario, por una vida digna, porque no teníamos un salario que nos alcanzara y empezamos a tomar las calles y a tomar las fábricas.
Ahí es donde vino el régimen y contestó demoliendo todo, masacrando... Entonces nosotros dijimos ya empezamos y solo tenemos que seguimos adelante, porque en el intento nos matan o no, pero si no lo intentamos seguro que nos van a buscar y nos matan. Entonces lo seguimos intentando por catorce años hasta que pudimos tirar al dictador por nuestras fuerzas. Y nuestras fuerzas no vienen por que seamos sirios, la fuerza viene de que somos los trabajadores, los que tenemos la fuerza para tomar las fábricas, las calles y derrotar a los dictadores. Tenemos que tomar conciencia de que somos más fuertes que ellos, y que son ellos o nosotros.
Si nos vemos a nosotros en Siria, todavía nos falta porque a pesar de que terminamos con el dictador todavía no controlamos todo los trabajadores y el pueblo. Este camino es el que tenemos que hacer y lo tenemos que hacer juntos... con Chile, con Bolivia, con todos los países árabes, pero no solo los que estamos acá en nuestra zona, lo tenemos que hacer todos juntos, porque la fuerza que tenemos es que somos una misma clase obrera internacional. Esa es la verdadera la verdadera fortaleza que tenemos. Somos un una sola pelea, un solo puño.
No es que en Siria ya tiramos al dictador y entonces ya nos quedamos tranquilos acá. No es así. Nos tenemos que unir. Si nos unimos todos ni la dictadura más feroz y más potente de todos nos va a poder derrotar.
Tenemos que ayudarnos entre nosotros. Ayudarnos en Siria para esta revolución y de acá poder ayudar a ustedes. La información y lecciones con las que contamos pueden ser muy útiles para transmitirles a los pueblos y los trabajadores en occidente. Como digo, nosotros somos hermanos, no importa si estamos en Medio Oriente, Magreb, países Árabes u occidente u otro país.
Quizás acuerdan con mi opinión, pero sé que hay muchas personas que no acuerdan conmigo. Aún así les digo lo que opino y lo que aprendí.
Sé que hay muchas personas que están aquí hoy que pasaron por varias guerras y revoluciones. Pero hoy estamos en un momento en que nuestra tarea es poner en pie una nueva organización, que aprenda de nuestros errores, para que alcancemos el gobierno en Siria y cualquier gobierno, de cualquier país.
En los últimos dos años, en la revolución siria, se llegó muy lejos, pero no resultó como lo habíamos creído. En un primer momento se decía en Siria que si cae la dictadura de Al Assad, Siria se liberaría. Nos dimos cuenta que no es así. Estos dos últimos años es la gran prueba de esto.
Primero, para tirar a Al Assad, tuvimos que tener muertos, masacre, presos, torturas. Cuando nos liberamos de Al Assad, entonces fuimos a liberar a los presos. Y todavía no liberamos a todos los presos, porque aún hay presos de la revolución que los tiene Al Jolani.
Cuando fuimos a pelear contra Al Assad nos destruyeron nuestros hogares y hoy todavía no los reconstruimos. Fuimos a pelear por la caída de Al Assad para poder tener estas fábricas y tener una vida digna y hoy no la tenemos. Todavía hay muchos de los funcionarios de Al Assad libres con los que todavía no tenemos justicia por todos nuestros mártires.
Todavía nos quedan cosas por hacer. Sé que con la fuerza de nuestros compañeros en América, en Chile, en Argentina, en España, con todos, podremos hacer una misma pelea, unirnos en una misma organización, porque es lo que necesitamos, una organización internacional, un partido internacional que lidere la revolución, que nos pueda unificar.
Se trata de que somos trabajadores de todo el mundo. Necesitamos un partido de trabajadores de todo el mundo que plantee la revolución.
Cuando vemos la situación en Siria, vemos que no es buena. Y si vemos un poquito más, tenemos la guerra. Están matando a trabajadores. ¿Cómo salimos de esta situación tan terrible? Tenemos que salir con estrategias revolucionarias.
En Siria, estro fue que cuando nos mataron uno, salimos con 300. Cuando nos mataron otros, salimos con 500. Cuando nos mataron otros, salimos con 1.000. Cuando nos masacraron, salimos con más. Si te empiezan a matar, las masas no tienen que retroceder. Si volvemos a salir y a seguir intentando cada vez más, el dictador se queda sin su fuerza, se rompe su ejército, se quiebra su fuerza y ya no lo sostiene nada. Y en algún momento termina cayendo, aunque en Siria nos costó millones de mártires y 14 años.
Aquí no les estoy contando historias de fantasía, es la historia real, la que vivimos los trabajadores, y lo que ustedes vieron con sus ojos y pasaron también.
Lo importante es que hayan estas personas, como nosotros, que cuenten este mensaje, que cuenten estas lecciones, estas ideas, para alcanzar el triunfo.
Necesitamos ser un solo puño. Es cierto que somos todos distintos, pero lo que necesitamos es ser uno solo, la unidad en la lucha, la unidad de los trabajadores, la unidad de los pueblos, para afrontar cuando las revoluciones empiezan y derribemos los gobiernos dictatoriales de países como Estados Unidos, Rusia, Irán, cualquiera que sea, triunfemos antes de la tercera guerra mundial. Que hayamos vencido en todos los países y derrocado a todos los presidentes del mundo.
Por eso agradezco que me hayan podido decir estas palabras en esta jornada. La verdad, son todos mis hermanos. Quiero que sepan que en Siria tienen aliados, que en la lucha del pueblo y los trabajadores sirios es aliada en la lucha de los trabajadores del mundo, y yo en particular. Sepan todos los presentes que mi casa es su casa, que mi lucha es su lucha, que mi comida es su comida, que mi agua es su agua, porque lo que se trata acá es de que compartimos una misma lucha, es que tenemos que hacer una unidad internacional en la lucha, que es la unidad de los trabajadores y los pueblos para derribar a los gobiernos y regímenes tiranos del mundo.
Cuando vinieron las llamadas primaveras árabes, que vino Túnez, Egipto, Libia, Yemen, y luego entró en Siria, en el mundo se decía en Siria no se puede. En Siria está Al Assad, No se puede tirar su régimen. Sabíamos que había un gran peligro. Hubo una masacre enorme, un genocidio. Los que salimos a la calle sabíamos que no era sino para triunfar.
Y hoy nosotros hoy decimos que debemos volver a las calles en Siria. Y donde se ganen las calles una vez, no regresar. No debemos parar la próxima vez hasta conseguir la victoria. Y debemos estar unidos para hacer realidad esta oportunidad. Esto continúa y tenemos que estar listos.
No siempre es ganar la calle para esta lucha. Se puede parar el país parando el trabajo. Con una huelga general se para todo el país. Ahí los tiranos se sienten en peligro. Y si ahí ganamos las calles hasta que caigan, desmantelaremos su estado, su poder. Ahí hay que ir. Y conquistar un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Para marcar ese camino nos tenemos que unir.
Para eso es que estamos hoy acá. Agradezco mucho a todos los presentes por escucharme. Espero que sigamos trabajando por conquistar esta unidad y avanzar en esta pelea.
Saludos
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