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El Organizador Obrero Internacional

26 de julio de 2026

Declaración e intervención de la FLTI en la 64° Asamblea Internacional Antiguerra de Japón en Tokio


A la 64° Asamblea Internacional contra la Guerra en Japón
A los camaradas de la Liga Comunista Revolucionaria de Japón - Facción Marxista Revolucionaria (JRCL-RMF)
A la juventud revolucionaria Zengakuren

Camaradas: saludamos fraternalmente vuestra Asamblea Internacional Revolucionaria contra la Guerra.

El imperialismo yanqui se encuentra en decadencia. Esta dio un salto con su brutal crisis y el estallido de su economía en el año 2008; crisis que se la arrojó al mundo entero. Luego de su derrota en Irak y Afganistán, donde perdió el control de las rutas del petróleo, ha vuelto como un huracán a la economía-mundo, a retomar sus zonas de influencia a sangre y fuego.
La Europa imperialista se había cerrado sobre sí misma y utilizando el gas barato de Rusia en un mercado único, vio aumentar su productividad alrededor del eje franco-alemán.

Con la guerra de Ucrania y la invasión rusa a esa nación oprimida, EEUU partió Europa que le cerraba su mercado y le competía en ramas de producción clave a nivel internacional. Aprovechando entonces la ocupación de Putin al Donbass y Crimea, los yanquis fueron a cortarle las manos a las potencias imperialistas de Maastricht. Así EEUU se puso en carrera para disputar Moscú.

China inunda el mercado mundial con productos baratos. Rápidamente los yanquis le declararon la guerra comercial.

Ahora las luchas interimperialistas se han agudizado. Wall Street vuelve a intentar retomar las rutas del petróleo en Medio Oriente. Lo hace poniendo de pie a su gendarme, el estado sionista-fascista de Israel, aniquilando la nación palestina, y ahora yendo por Irán y toda la región.

EEUU vuelve al mundo a recuperar lo que perdieron. Por ello, lo primero que realizó la bestia imperialista fue pisar su “patio trasero”, América Latina. Con la Gestapo de Trump, el ICE, comenzó una guerra para deportar, perseguir y encarcelar a más de 30 millones de obreros migrantes latinoamericanos, árabes, etc., que realizan los peores trabajos en EEUU.

Mientras tanto, las burguesías latinoamericanas “bolivarianas” que se proclamaban “antimperialistas”, hace rato se rindieron al imperialismo. Este es su jefe y socio mayoritario en los negocios de la región. Esto le permitió a Trump tomar Venezuela, que fue entregada con llave en mano por sus sirvientes de la “boliburguesía”, que le entregaron las enormes reservas de petróleo de la nación. Esto es lo que hoy Trump busca conseguir a los bombazos en Irán.

Lo mismo hicieron todas las burguesías nativas de América Latina falsamente llamadas “progresistas”. Sus gobiernos solo adelantaron el ataque contra los trabajadores y la entrega de las naciones al imperialismo, que hoy vienen a culminar los agentes directos de Trump.

Pero la clase obrera americana, de Alaska a Tierra del Fuego, no ha hecho más que pelear y resistir. Si el imperialismo avanza, es por la traición de sus direcciones.

En EEUU, la clase obrera fue la avanzada también de la lucha contra el ataque genocida de los yanquis en Palestina y todo Medio Oriente.

Las burguesías nativas son enemigas de toda lucha revolucionaria de la clase obrera, sin lo cual es imposible derrotar al imperialismo en los países semicoloniales. Es que a este se lo expulsa expropiándole sus bancos y transnacionales que saquean a los pueblos oprimidos. Las burguesías nacionales saben que de desarrollarse un proceso revolucionario así, también su propiedad estaría en riesgo.
Queda así más que claro que a las luchas de liberación nacional las debe dirigir la clase obrera acaudillando a sus aliados del campo y la ciudad, combatiendo con el método de la revolución y uniéndose a los trabajadores de los países centrales, o la alternativa será que los pueblos oprimidos se verán nuevamente ocupados, colonizados y ensangrentados en todo el planeta y la clase obrera de los países centrales sufrirá crueles derrotas.

Un ejemplo más que prueba esto, como si hiciera falta, es el rol entreguista de la nueva burguesía stalinista cubana, cuyo país está bloqueado de forma criminal por los yanquis. Esta, lejos de encabezar el combate por derrotar el bloqueo apoyándose en la lucha de la clase obrera y los campesinos pobres de América Latina, se ha dedicado a entregar cada una de las ofensivas revolucionarias en el continente.
La nueva burguesía cubana hoy busca desesperadamente pactar con el imperialismo y aplastar a su propia clase obrera, profundizando la restauración capitalista, demostrándoles a los yanquis que son ellos en el poder la mejor garantía de sus negocios, pero ya han dejado de ser útiles. Ahora EEUU va por todo.
Vaya paradoja. En los años 60 el Che Guevara, más allá de tal o cual diferencia política y programática que tenemos los trotskistas, planteó una gran verdad: para romper el bloqueo a Cuba había que extender la revolución a toda América Latina y se fue a combatir a Bolivia, cuestión que inclusive le costara la vida.

Camaradas,
Si EEUU ha largado esta ofensiva contrarrevolucionaria colonizadora en América Latina y ha disciplinado su “patio trasero”, es porque se prepara para aventuras superiores en el planeta.
Ahora van, como ya dijimos, por todas las rutas del petróleo. Con sus guerras comerciales van por China y Rusia en abierta disputa con las potencias imperialistas europeas que como Inglaterra y Francia ya han alertado que si no se libera el estrecho de Ormuz, marcharán ellas con sus flotas de guerra a liberar sus barcos.
Todos han impuesto con el sionismo un verdadero genocidio a la nación palestina.

El límite que tienen para ir hasta el final las potencias imperialistas en sus acciones bélicas de saqueo en los países semicoloniales, es que aún no han derrotado a la clase obrera de los países centrales. Temen a un nuevo Vietnam o un nuevo Irak, donde fueron derrotados “en casa”.

Es por este motivo que las salvajes ofensivas imperialistas, como lo vemos en Gaza, ayer en Siria, hoy en Líbano y en Irán, son verdaderas guerras de demolición puesto que el imperialismo no puede terminar de poner su infantería y tropas en el territorio que quiere ocupar. Sabe que la llegada a EEUU o Europa de miles de soldados muertos, provocaría la sublevación de los explotados en su propia casa.
Por ello la técnica militar que utiliza el imperialismo es la guerra de demolición, de no dejar un solo edificio en pie para rendir a su adversario. Ni Hitler ha llegado tan lejos.

Camaradas,
Las cobardes burguesías de Medio Oriente le han creado las peores condiciones a sus pueblos y a la clase obrera para vencer en la lucha contra el imperialismo

Luego de más de dos años de masacre y genocidio y una heroica resistencia en Gaza, esta ha quedado aislada, con su pueblo hambriento y masacrado.
La cobarde burguesía de la OLP en Cisjordania aplastó y derrotó a decenas de miles de jóvenes antimperialistas palestinos que buscaban ir a combatir a Gaza. Con su política colaboracionista permitió que millares de colonos ocupen las tierras y las viviendas del pueblo palestino.
La dirección burguesa de los millonarios de Hezbollah dejó aislados a los millones de palestinos del sur del Líbano para que no entren al combate con sus hermanos de Gaza y cesen sus bombardeos contra Tel Aviv.
Lo mismo sucedió con los clérigos de Irán que como muestra de “buena voluntad” suspendieron todo ataque al estado de Israel luego de la llamada “guerra de los 12 días”.
Así Gaza quedó aislada durante meses para que el sionismo con los yanquis la masacraran. Cisjordania quedó doblemente sometida y el Líbano ya pisado por la bota sionista y una burguesía cipaya de Beirut. El plan del “Gran Israel” está en marcha. El nuevo tirano de Siria se arrodilla ante los yanquis.

Nuevamente, EEUU puede utilizar al sionismo con poder de fuego en Medio Oriente para defender sus negocios y su saqueo. No lo había podido hacer en 2011, cuando todo Magreb y Medio Oriente fue sacudido por una ofensiva revolucionaria de masas que amenazaba con llegar a la misma Jerusalén.
Los yanquis en ese momento tuvieron que llamar al carnicero Putin e inclusive a los mismos clérigos de Irán para que masacren la heroica revolución siria. Todas las cobardes burguesías árabes aplastaron a sus propios pueblos sublevados y desorganizaron sus embestidas revolucionarias. Por eso el imperialismo puede volver a atacar en Medio Oriente para retomar el control de las rutas del petróleo.

Camaradas,
Si EEUU hoy puede atacar Irán es porque ha sido derrotada Gaza, Cisjordania sometida y aplastado el sur del Líbano.
La tarea para derrotar a la bestia fascista sionista y al imperialismo en todo Medio Oriente es retomar el camino de la Intifada revolucionaria como la que se desarrollara de 2011 a 2017, y llevarla a la victoria. El enemigo está en Tel Aviv y la cabeza de la serpiente en Wall Street.

Las masas palestinas resisten en la última línea de trinchera…
En su ida a recuperar las rutas del petróleo los yanquis van ahora por Irán. Ya no necesitan a su agente. Ya no aceptan más intermediarios para administrar sus negocios en la región.

La burguesía iraní ha demostrado que su Guardia Islámica, como lo hizo ayer en Siria, sabe mantener el orden al interior de Irán aplastando a su proletariado.
Miles de presos políticos de la clase obrera y de la juventud de Irán están en las cárceles de la teocracia sufriendo torturas y ejecuciones. Millones de trabajadores en lucha por sus condiciones de vida han sido perseguidos y reprimidos brutalmente. La guerra que pelea la teocracia y las negociaciones que esta realiza son para exigir que sea la burguesía iraní la que siga administrando como socia menor los negocios de las grandes petroleras imperialistas en la región.
La prueba de ello es que la teocracia hace rato podría haber bombardeado la flota de mar norteamericana, a la que los clérigos no le dispararon un solo misil, haber retomado el ataque misilístico al sionismo en Tel Aviv y haberle liberado las manos a las masas del Líbano para atacar Jerusalén.

Para derrotar al imperialismo y su agresión a Irán, para recuperar Gaza, hay que desatarle las manos a la clase obrera de la burguesía y sus direcciones reformistas para que vuelva al combate.
En Irán hay que conquistar la libertad de los presos políticos de la clase obrera. ¡Cada hombre un fusil! ¡Que vuelvan los shora, los consejos de obreros y soldados que en la revolución del 79 derrocaron al Sha Reza Pahlevi y que fueran aplastados luego por los clérigos chiitas!
¡Hay que tomarse la BP (British Petroleum) y la Chevron que desde el sur de Irak bombean petróleo para el imperialismo, con la garantía de la burguesía chiita de Al Sadr!
¡Hay que generalizar la Intifada! ¡Hay que volver a atacar Tel Aviv y hundir la flota yanqui!
¡Paso a las masas del Líbano! ¡Hay que retomar el armamento!
¡Paso a la juventud de Jenin, Nablus, Belén! ¡Gaza no puede ser derrotada! ¡Ese es el camino para liberar Teherán y aplastar a los yanquis en el estrecho de Ormuz!
¡Hay que atacar la propiedad imperialista de las petroleras y los banqueros, y ponerla bajo control de los trabajadores!
¡Paso a la sublevación de la clase obrera norteamericana y de toda la Europa imperialista para cercar al sionismo y al imperialismo, y preparar la Huelga General Revolucionaria Internacional!

Camaradas,
Contra la ocupación de Putin a Ucrania, en Europa se define otra gran batalla de la clase obrera mundial

Putin debe ser aplastado y derrotado en el territorio de la nación ucraniana que ocupa. Ningún pueblo que oprime a otro puede liberarse a sí mismo. Todo aquel que rechaza luchar contra la ocupación de un país oprimido, es cómplice del opresor que lo invade y saquea. De allí parte toda lucha revolucionaria del proletariado en la lucha por la liberación nacional, que a su vez plantea que esta será victoriosa si la dirige la clase obrera junto a sus aliados oprimidos del campo y la ciudad, atacando la propiedad de los capitalistas y opresores.

Putin, el gendarme de los negocios del imperialismo en Eurasia, que con sus bases militares es el guardián de las petroleras imperialistas en Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán y de los negocios del imperialismo en Georgia, Azerbaiyán, etc., busca crear las condiciones en el terreno militar para pactar con Trump sus negocios en Ucrania y partir a esa nación oprimida.
La victoria de Putin en Ucrania, contra los que afirman sus seguidores de la izquierda stalinista mundial, significaría no solo el fortalecimiento de su feroz dictadura al interior de Rusia y de los pueblos que oprime a cuenta del imperialismo, sino que también significaría una victoria de Trump y los yanquis en su ruta por llegar a Moscú y apoderarse ahora ellos de sus negocios, sobre todo, de sus enormes riquezas en materias primas.

Mientras tanto, se busca hacerles creer a los trabajadores del mundo que de la mano de Inglaterra, Francia, Alemania y la Unión Europea, Ucrania puede derrotar la invasión y la usurpación de su territorio en Crimea y el Donbass. Nada más alejado de la realidad.
Ucrania está endeudada en más de 140 mil millones de dólares en armas. Estos enormes fondos serán cobrados con sus tierras negras, sus minerales, su gas y con el hambre del pueblo ucraniano, mientras entregó todo su aparato productivo a las transnacionales imperialistas de la guerra para producir armamento.
Como lo demuestran las movilizaciones que hoy se desarrollan en las principales ciudades de Ucrania, queda claro que con el gobierno de Zelensky no se puede derrotar a Putin ni liberar a la nación oprimida del saqueo imperialista que está en curso.
Este es un gobierno de los grandes capitalistas que le arrojan toda la crisis de la guerra a las masas que mueren en el frente de batalla, mientras ellos amasan enormes fortunas. Lo hacen con aumentos de los precios, congelamiento del salario y un ataque decisivo a las conquistas de la clase obrera.
Este gobierno que ha liquidado todas las libertades democráticas e impuesto el gobierno de los generales burgueses y los oligarcas capitalistas no puede conducir a las masas en una guerra de liberación nacional. Es que las superexplota, mientras ha prohibido toda libertad de organización y expresión de los trabajadores y el pueblo que son los que combaten realmente en el frente contra la invasión.

La de Ucrania ha devenido en una guerra crónica, donde su partición y sus fronteras se han delimitado con trincheras a costa de la sangre de centenares de miles de obreros y jóvenes ucranianos, y también de los trabajadores y jóvenes rusos, que por millones se niegan hoy a ir a combatir a Ucrania.

Con el gobierno de Zelensky la clase obrera tiene las manos atadas para intervenir decisivamente en esta guerra. Ese gobierno de oligarcas solo ha sido capaz… de hacer buenos negocios, asfixiando, oprimiendo, explotando y liquidando toda expresión de los que realmente combaten contra la invasión de Putin, que no son ni los generales, ni los comandantes, ni esa casta de oficiales del ejército ucraniano sirviente de los negocios de las empresas de guerra de la Europa de Maastricht y de Wall Street.
Son los trabajadores y el pueblo ucraniano los que luchan y mueren; y sus generales y su gobierno los entregan, como lo demuestran, insistimos, los miles de obreros y jóvenes ucranianos que ganan las calles.

La clase obrera tiene en sus manos la llave para terminar con esta guerra de desgaste y ocupación que imponen Putin para partir Ucrania, y el imperialismo para sobre la base de la derrota de Ucrania, terminar de colonizarla.
¡Basta ya de reclutamientos forzosos! ¡Basta ya de una burguesía sirviente del imperialismo que hace negocios a costa de los muertos en el frente de batalla!
¡Paso a la clase obrera y los soldados!
¡Por el control obrero de la producción! ¡Apertura de los libros de contabilidad de las empresas! ¡Por comités de fábrica! ¡Por comités de soldados que elijan a sus jefes e impongan el control del estado mayor que conduce la guerra!
¡Por consejos de obreros y de soldados que tomen en sus manos por ciudad, región y de forma coordinada y centralizada en toda Ucrania, la lucha por la derrota de la ocupación, cuya primera tarea sea expropiar a las empresas capitalistas e imperialistas que en Ucrania hacen fabulosos negocios con la guerra y el hambre del pueblo que combate e impedir todo intento del imperialismo de saquear sus riquezas!

Una medida así sería un shock eléctrico que golpearía llamando a los obreros de Europa a que sigan el camino de sus hermanos, los obreros de Ucrania, de que para vencer a sus verdugos deben liberarse de todo tutelaje capitalista y tomar la lucha en sus manos. Ese es el camino para aplastar la invasión de Putin a Ucrania y terminar con los gobiernos contrarrevolucionarios imperialistas de la OTAN. No hay atajos.

Un gobierno de los consejos de los obreros y soldados ucranianos liberaría todas las fuerzas de los trabajadores y el pueblo de Ucrania en un combate decisivo contra la ocupación rusa, porque verían que en la conquista de su independencia nacional está el futuro de su familia, de su libertad, de su vivienda, de su salario, de su vida.
Un gobierno así sería visto con simpatía y como propio por los castigados y masacrados obreros de las zonas ocupadas por Putin en Crimea y en el Donbass.
Las cosas serían muy distintas. El reclutamiento forzoso sería para los hijos de los burgueses ucranianos, que no tienen uno solo en el frente de batalla.
La alternativa es clara: Ucrania soviética e independiente, o partida y ocupada por Putin y saqueada por el imperialismo.

Una dirección proletaria y revolucionaria de los consejos de obreros y soldados de la guerra, también sería un golpe durísimo a Putin en su retaguardia, que culpa a Lenin y al régimen revolucionario soviético de haberle otorgado incondicionalmente el derecho a la autodeterminación a la nación ucraniana.

Con un programa proletario para la guerra, Ucrania recogería rápidamente la solidaridad de la clase obrera internacional y europea en particular, como la que le llega a las masas de Palestina y de Medio Oriente.
Los trabajadores en Ucrania no rechazan ni rechazarán ninguna ayuda económica o militar de donde venga, pero sin aceptar ningún tipo de condicionamiento político ni usura financiera, y bajo control de sus trabajadores.

Los revolucionarios condenamos la política campista del reformismo y el stalinismo internacional de someter durante la guerra a la clase obrera a la burguesía, cuando en realidad la guerra solo exacerba la lucha de clases.
Somos defensistas de toda nación oprimida atacada por algún bandido imperialista, porque sabemos que la victoria de este la someterá con dobles y triples cadenas; y somos antidefensistas y gritamos que “¡el enemigo está en casa!” cuando las potencias imperialistas guerrean entre sí para disputarse las riquezas del planeta.

Camaradas,
Los obreros conscientes no podemos mirar para otro lado frente al brutal saqueo y superexplotación de la clase obrera de África, el continente negro, mil veces martirizada como lo son los obreros de China y todo el Pacífico.
Centenares de miles de niños levantan el cobalto en la República Democrática del Congo para las potencias imperialistas que saquean sus riquezas, como también lo hacen Francia e Inglaterra en Nigeria y la misma Sudáfrica. Los piratas yanquis van por esta última para controlar desde allí las rutas navieras del Atlántico.
En el Sahel, burguesías nativas intentan expropiar la lucha antimperialista.
Enormes levantamientos de hambrientos se desarrollan en Mozambique, mientras la burguesía azuza progroms fascistas como en Sudáfrica para expulsar a los inmigrantes zimbabuenses a los que acusan de robarles el trabajo.
Enfermedades como el ébola y otras ya erradicadas del planeta, vuelven al continente negro de la mano de la profundización del saqueo imperialista.
Juramentémonos en esta Asamblea Antiguerra que hay que aplastar la guerra que le declararon las potencias imperialistas a la clase obrera negra en África, al interior de EEUU y en Europa, convirtiendo el Mediterráneo en una tumba de obreros migrantes.

Camaradas,
La derrota imperialista en las guerras que están en curso está en manos de la clase obrera internacional.
O el imperialismo es derrotado en estas aventuras militares, o estas se generalizarán a todo el planeta en disputas feroces por las fuentes de materias primas y comenzarán como terminó la Segunda Guerra Mundial, con bombas nucleares.

El rearme generalizado de las potencias europeas y de EEUU demuestra que el capitalismo en su fase de putrefacción solo puede desarrollar fuerzas destructivas que es el negocio más redituable con el que busca salir de su crisis.

El imperialismo en su bancarrota necesita terminar de colonizar a los pueblos oprimidos e inclusive, quedarse con las enormes fuentes de materias primas de Rusia y con el mercado interno chino.

La clase obrera necesita una dirección revolucionaria a su frente, que ponga en pie una estrategia revolucionaria para la victoria en las guerras, en las luchas insurreccionales de masas y en los combates heroicos de resistencia, combatiendo por la revolución socialista internacional.
Este es el programa y la estrategia por los que luchamos los trotskistas que combatimos por refundar la IV Internacional fundada en 1938.
Desde aquí llamamos a poner en pie sin demora un movimiento que reagrupe a las fuerzas revolucionarias e internacionalistas de la clase obrera mundial. Esta tarea es impostergable. Sacarle de encima a las masas explotadas del mundo las direcciones reformistas, corruptas y traidoras, escondidas tras rótulos de “antifascistas”, “nuevas izquierdas”, etc., que las someten a la burguesía, es una batalla de vida o muerte.

Camaradas de la JRCL-RMF:
Con ustedes nos hemos encontrado en las trincheras justas de cada batalla del proletariado internacional. Sabemos y saludamos vuestra lucha que los encuentra en la cabeza del combate en las calles del proletariado japonés, enfrentando al imperialismo y en solidaridad con el pueblo palestino, el Irán atacado y la nación ucraniana invadida y saqueada.

No está dicha la última palabra. ¡Hay que frenar el camino a la guerra con la victoria de la revolución socialista!
Para el reformismo, el stalinismo y demás renegados del marxismo, esta es una tarea “del futuro”; es tan solo una “perspectiva futura”.
Para nosotros es una cuestión de vida o muerte porque solo combatiendo por la revolución podremos impedir el camino a la guerra y a la barbarie.

Nuevamente en el siglo XXI la alternativa es: ¡REVOLUCIÓN SOCIALISTA O GUERRA Y BARBARIE!

Carlos Munzer, Eliza Funes, James Sakala y Milenka López
Por el Secretariado de Coordinación Internacional del Colectivo por la Refundación de la IV Internacional / FLTI

Florencia Cerillos por el Consejo Editorial del periódico “El Organizador Obrero Internacional”

 


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