Medio Oriente - 8 de abril de 2026 - 19hs
Comienza el “alto al fuego”
Con el “Gran Israel”, el imperialismo busca imponer la “pax” yanqui en Medio Oriente
¡Hay que derrotar al estado sionista de Israel!
En medio de las negociaciones del “alto al fuego” en Irán, en cuanto a cobrar peajes en el estrecho de Ormuz, Trump afirmó: “Estamos pensando en hacerlo como un negocio conjunto (con Irán, N. del T.). Es una forma de asegurarlo, y también de protegerlo de mucha otra gente. Es algo maravilloso”.
Es decir que Trump les propone a los clérigos de Irán dirigir él el negocio de cobrar peaje en Ormuz, con ellos cobrando una parte pequeña del botín. ¡Esta propuesta se hace sobre la base de millares y millares de muertos!
Este es uno de los negocios del petróleo y de las vías navegables que buscan los parásitos de Wall Street. Ellos saben que desde allí y pactando con un ala de la burguesía chiita de Irán como socia menor, controlarían no solo el estrecho de Ormuz y el peaje millonario en el mismo, sino también el petróleo y el gas que abastece a China, Japón, India y a Europa, que hoy tiene los grifos cortados del gas barato de Rusia por la ocupación de Putin a Ucrania.
Esto es lo que buscan los yanquis. Este es el motor de la guerra: el petróleo. Su agente es el “Gran Israel”. Por ello el bombardeo a mansalva del sionismo en Líbano, para tomar una parte de su territorio, cedido por la canalla burguesía maronita de Beirut, mientras se prepara para acciones militares aún más ofensivas de ocupación de Siria y parte de Irak…
Estamos ante las “guerras del petróleo”. De triunfar EEUU en Irán, cercaría desde allí inmediatamente a China. Por ello esta corrió rápidamente, a través de Pakistán, a hacer de componedora del “plan de paz”. La China exportadora busca mantener abiertas las rutas comerciales y a no dudarlo, que si EEUU se impone en Irán, está dispuesta a pagarle peaje.
Mientras, las potencias imperialistas europeas, expectantes ante la ofensiva yanqui por las zonas de influencia en Medio Oriente, están llamando a armarse y a poner en pie enormes ejércitos.
Trump amenaza con irse de la OTAN puesto que esta no apoyó a EEUU en su ofensiva contra Irán.
Francia, que ha quedado aislada, anuncia su intención de ampliar su programa nuclear y puso a disposición del resto de las potencias europeas sus aviones con bombas atómicas. Macron propone reclutar 50 mil hombres más en los próximos 2 años, aumentó el presupuesto militar invirtiendo 36 mil millones de euros en el mismo, y amenaza a Rusia de que la atacará ante el primer intento de avanzar sobre sus zonas de influencia.
Alemania ha pasado a registro, con posibilidad de reclutamiento forzoso, a todos los hombres de 18 a 25 años que deben anunciar su salida del país por más de 3 meses.
Meloni de Italia afirma que comprará petróleo barato de Rusia, rompiendo inclusive el bloqueo que los yanquis le impusieron a Putin.
Inglaterra salió a pescar en el Mar del Norte submarinos rusos, alertándoles que se alejen de sus zonas de influencia.
Las potencias imperialistas europeas sacan sus colmillos, muestran sus dientes y comienzan un rearme generalizado.
En el estrecho de Ormuz y en Irán se ha abierto un cruce de caminos: el de EEUU por el control de las rutas del petróleo, utilizándolo para penetrar o pactar con la burguesía de Pekín y someter a Japón, mientras aísla a la Europa imperialista de las fuentes de materias primas baratas; y el de las potencias imperialistas de Europa buscando no perder sus zonas de influencia ni en Medio Oriente, ni en el Este Europeo…
Que se armen las potencias imperialistas europeas (que fueron las protagonistas centrales de dos guerras mundiales) ante el peligro de verse cercadas por la ofensiva yanqui y el estallido de Maastricht, es un indicio de que se está abriendo el camino a la madre de las guerras, que es por el control del mercado interno chino y de las enormes riquezas energéticas y de materias primas de Rusia.
El proletariado europeo y norteamericano ha sido el que ha impedido que este proceso se desarrolle de forma abierta, violenta y rápidamente.
Trump no puede poner tropas de desembarco en Medio Oriente. Por eso necesita más y más al “Gran Israel”. Necesita que este aplaste Gaza, Siria, el sur del Líbano…
Por ello la batalla de Teherán se gana en Gaza, aplastando al estado de Israel y con la clase obrera norteamericana derrocando ya a Trump, antes de que sea tarde.
La burguesía iraní busca mantener sus negocios y a no dudarlo, pactará con los yanquis si recibe una buena oferta
La burguesía iraní busca negociar cómo quedará en estos negocios y lo hará de forma secreta, de espaldas a las masas ya hambrientas de Irán. De esto se trata este impasse de 15 días y sus negociaciones con EEUU, donde China y Pakistán hacen de mediadoras. Trump acepta y exige la supremacía del imperialismo yanqui en los negocios de toda la región.
Ya está claro que EEUU no quiere ningún intermediario más, ninguna potencia regional que le mantenga el orden en las rutas del petróleo del Magreb y Medio Oriente, como lo hicieron Turquía e Irán para garantizar aplastar, desviar y controlar los procesos revolucionarios que se abrieron en la región a partir de la derrota yanqui de Irak de 2008.
El mismo Trump ha dicho que tiene que resolver rápido Irán porque quiere ir a la guerra y aplastar a Turquía, que se quedó administrando gran parte de los negocios con las petroleras imperialistas europeas, a través de sus gasoductos y oleoductos y las zonas que se quedó controlando política y militarmente como sectores de Siria, de Irak, de Libia…
Turquía puso bajo su protección en la región a la British Petroleum, la Total, la ENI y la Shell. Erdogan llegó inclusive hasta el Cáucaso, tomando militarmente Azerbaiyán y pactando el retiro de armenia de Nagorno Karabaj. Así se quedaron bombeando el petróleo de Azerbaiyán y su capital Bakú, desde el Mar Negro hasta el Mediterráneo.
Los yanquis no aceptan más compartir con la Europa imperialista ninguna fuente de materias primas, ni en Medio Oriente, y menos que esta vuelva a recibir el gas barato de Rusia como lo hizo durante años.
Es que sobran potencias imperialistas. Sus monopolios se pelean a dentelladas el mercado mundial. Si a un imperialismo le va bien, al otro le va mal. De eso se trata el imperialismo: del sistema capitalista en descomposición que aproxima más y más a la civilización humana a la barbarie y a la guerra.
En definitiva, la política yanqui es estrangular al Maastricht imperialista para ir EEUU directamente por Moscú y Pekín, y dejado estallado el mercado europeo que se articuló y se fortaleció desde las estepas rusas a Portugal a partir de la crisis de Wall Street de 2008.
Los yanquis iniciaron con el sionismo una ofensiva contrarrevolucionaria para definir a su favor las derrotas y desvíos de la marea revolucionaria que se desató en Medio Oriente desde su huida de Irak en 2008 hasta 2017-2019.
Es que cuando comenzó la revolución en Siria en 2011, los yanquis no estaban en condiciones de intervenir. No solo allí, sino en ningún proceso decisivo de las revoluciones del Magreb y Medio Oriente.
Los yanquis se fueron de Irak con el espinazo roto. Se lo rompieron las masas norteamericanas y europeas.
El sionismo había perdido todo poder de fuego. Si en ese momento disparaba, la chispa de Túnez hubiera terminando de incendiar Tel Aviv.
El mismo Subsecretario de Defensa de EEUU para Medio Oriente declaró en el Congreso norteamericano que lo único que pudieron hacer luego de su retirada de Irak, fue llamar a los rusos para que intervengan para sostener a Al Assad y contener los procesos de movilizaciones que amenazaban con llegar desde Damasco a Jerusalén.
EEUU volvió a Medio Oriente para quedarse.
Las disputas de las potencias imperialistas por las zonas de influencia son a los tiros y con guerras.
Europa, ahora marginada, con el mercado europeo partido y dislocado, se relame las heridas y se rearma, como vimos. Tocan tambores de guerra. El límite lo ponen las masas.
Ninguna potencia imperialista ha aplastado aún a su propio proletariado para tener las manos libres para ir a aventuras superiores sobre el mundo colonial y semicolonial. En última instancia, el camino abierto a la guerra se definirá en la lucha de clases al interior de las potencias imperialistas y en los pueblos oprimidos.
Con estos focos de guerra y contrarrevolución, los yanquis se preparan para ofensivas superiores. Buscan cambiar a su favor la relación de fuerzas que perdieron en el mercado mundial.
Es el momento en el que comienzan a hablar las cañoneras. Se alinean y realinean las potencias imperialistas. Faltan enormes combates por delante, y nuevas guerras y catástrofes si las masas no lo impiden… Pero estas no se han rendido. Son sus direcciones las que se han arrodillado ante el imperialismo y sus estados.
Las fuerzas de la clase obrera de los países centrales están intactas
En EEUU avanza un enorme proceso de lucha de millones que ganan las calles contra Trump. Esto pone a la orden del día su derrocamiento. Ya está anunciada una Huelga General para el 1° de Mayo.
Los piratas del Partido Demócrata de Wall Street, que iniciaron el genocidio en Gaza, intentan aparecer como la “alternativa para derrotar a Trump”… dentro de 3 años, en las próximas elecciones. Es decir, son los que lo sostienen cuando las masas ya no lo soportan más.
La clase obrera europea, con su vanguardia, los obreros de Italia, Grecia, los millares y millares que se movilizan en Inglaterra, todos en apoyo a las masas palestinas y de Medio Oriente, está lejos de haber dicho su última palabra.
Pero más y más el imperialismo necesita de las bayonetas para disputarse las zonas de influencia. Se abren brechas en el dominio imperialista del planeta. A no olvidarse que las guerras son parteras de revoluciones.
En el estrecho de Ormuz entonces hay un cruce de caminos, donde se concentran todas las contradicciones de la política y la economía mundial, pero donde se define el futuro de los acontecimientos de la lucha de clases internacional es en Jerusalén, aplastando al “Gran Israel” y poniendo de pie nuevamente a Gaza, en las calles de EEUU derrocando a Trump, y con los obreros europeos volviendo a rodear a sus hermanos palestinos con la Huelga General Internacional.
Estamos a tiempo.
Ante el “alto el fuego”, ¡ninguna negociación secreta!
El pueblo y los trabajadores de Irán ponen los muertos. ¡Que nadie negocie en nombre de ellos! Ellos son los que deben decidir sobre toda negociación y el destino de su nación.
En Venezuela ya vimos cómo negocian las burguesías nacionales y cómo hasta ayer mismo la burguesía iraní negociaba con los yanquis, mientras dejaban aislada a Gaza que era aplastada y quedaba así cercada.
Las tareas en Irán son concretas:
¡Legalidad a todos los sindicatos y organizaciones de lucha de las masas iraníes!
¡Libertad a los presos políticos!
¡Comités de soldados y trabajadores! ¡Armamento generalizado del pueblo!
¡Hay que combatir y aplastar a las fuerzas fascistas del Estado de Israel en Jerusalén como se pelea en Minnesota y Los Ángeles contra la Gestapo del ICE!
¡La batalla se gana en Jerusalén y en Wall Street! ¡Hay que decapitar a la hidra yanqui que masacra hoy, que tiene dos cabezas (una en Tel Aviv y la otra en Washington) para salvar a la humanidad de la barbarie!
¡Hay que derrotar la máquina de guerra de las potencias imperialistas europeas!
Desde Italia y desde Grecia, hay que llamar ya y poner en pie un comité de los sindicatos y organizaciones obreras del mundo por la Huelga General Internacional para romper el cerco a Gaza, y recolectar alimentos, suministros, fondos monetarios, pero para que lleguen a la resistencia palestina.
La flotilla, que es una acción propagandística, todos saben que no llegará ni a centenares o quizás miles de kilómetros de Gaza.
Ya no se trata de hacer actos testimoniales. Gaza no puede caer. Líbano no puede caer. En Cisjordania los sindicatos palestinos han llamado mil y una veces a los obreros del mundo a luchar contra el sionismo, a pesar y en contra de la entregadora burguesía palestina de la OLP.
Las masas sirias se sublevan para ir a luchar en Jerusalén. En el sur del Líbano las masas palestinas retomaron las armas, pese a que sus dirigentes burgueses se las escondieron.
Se puede llegar a la resistencia. El camino lo abrieron las heroicas masas de Palestina y Medio Oriente.
Las organizaciones obreras enviando delegaciones por tierra a Líbano, coordinando con la lucha de los trabajadores de Siria, entrando con los sindicatos palestinos desde Cisjordania, pueden llegar con fondos y suministros a luchar junto a la resistencia, como en los ’30 en la Guerra Civil Española.
Ya es hora…
El sionismo y los yanquis vienen por el “Gran Israel”.
Los revolucionarios luchamos por una Intifada en todo Medio Oriente, por la expropiación sin pago de las petroleras imperialistas, y por la derrota del imperialismo y la puesta en pie de los Estados Unidos Socialistas del Magreb y Medio Oriente, el único que podrá garantizar una Palestina libre del Río al Mar sobre la destrucción del estado de Israel.
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