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SECCIÓN: "PASO A LA MUJER TRABAJADORA"
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Chile - Mayo 2019

Editorial

Al calor de la ofensiva de Trump en todo el subcontinente latinoamericano, Pi­ñera avanza a pasos agigantados en aplicar sus planes al servicio de los piratas de Wall Street y los capitalistas. Luego de la im­posición de la ley del “Estatuto Laboral Juve­nil” de esclavitud de la juventud trabajadora, ahora el gobierno ha anunciado el segundo tramo de su “reforma laboral”.
Para ello, Piñera parte de lo conquistado por los explotadores en el anterior gobierno de colaboración de clases de la “Nueva Ma­yoría” de Bachelet, los golpistas de la DC y los “pacos de rojo” del PC. Fue ese gobierno el que en 2017, como parte de la estafa de sus “reformas”, impuso una reforma laboral que perfeccionó el Código Laboral pinochetista a las necesidades de esclavitud de la patronal, con el apoyo de la burocracia de la CUT. Con esta “reforma”, la Bachelet avanzó en impo­ner la flexibilización laboral de la mano de los “pactos de adaptabilidad” que le permiten a la patronal bajo ciertas condiciones modificar la duración de la jornada laboral y el tiempo de descanso de los trabajadores, lo cual debe ser aprobado por el sindicato de la empresa.
Pero ahora Piñera viene por más, bus­cando generalizar esos “pactos de adapta­bilidad”, introduciendo la jornada laboral de 180 hrs mensuales, las cuales podrán ser distribuidas durante el mes de forma flexible. Esto fue presentado por el gobierno con una caradurez total, hablando de que así se podrá trabajar 4 días y descansar 3, cuando en rea­lidad buscan permitirle a la patronal adecuar los tiempos de la producción a sus necesida­des, poniendo a producir a los trabajadores los días que más necesita. Los tiempos de descanso serán en el momento y en la for­ma en que la patronal lo imponga. Esto es el “justo a tiempo” del esclavista régimen de producción toyotista que padecen los obreros de Japón: los obreros a disposición entera de las necesidades de la empresa para producir, sin respetar el tiempo de descanso, feriados ni nada, por lo cual pueden hacernos trabajar en jornadas de 12 horas diarias efectivas, sin contar las horas extras.
Encima, estos pactos se harán de forma individual, cada trabajador con su patrón, li­quidando así los pocos vestigios que quedan de negociación colectiva como lo demuestran las huelgas aprobadas y efectuadas duran­te el 2018 (719 y 136 respectivamente) que continúan a la baja desde el 2016. Así solo 15.384 trabajadores efectuaron la huelga en el marco de negociación colectiva reglada en 2018, el nivel más bajo desde el año 2009. Además del total de trabajadores sindicaliza­dos, solo un 8% tiene sindicatos con "poder de negociación". El proyecto de reforma la­boral de Piñera no solo busca excluir a los sindicatos de los “pactos de adaptabilidad” sino que les entrega a las patronales las he­rramientas para destruirlos.
¡Los chupasangre de la SOFOFA, la CPC, las transnacionales del cobre y todos los pa­trones negreros ovacionan de pie esta refor­ma de Piñera!
Obviamente también aplauden los parti­dos de la vieja Concertación, que le votan en esa cueva de bandidos del Parlamento, todas sus leyes antiobreras (como la de Aula Se­gura, votada por el PPD, el PS y la DC), tal como ayer la Derecha pinochetista le votaba a la Nueva Mayoría todas sus “reformas”. Po­dríamos decir que estamos ante una devolu­ción de “gentilezas”..Pero no: ningún político burgués va a dejar de votar estas reformas porque no hay ningún patrón que no quiera tener obreros produciendo en mayores condi­ciones de esclavitud para ellos aumentar sus ganancias en base a los huesos y músculos de los trabajadores.
Esto es así de Francia a Chile, de Hungría a Brasil, de Argentina a la India. Este es el plan que definieron los piratas imperialistas y sus gobiernos cipayos en las cumbres del G-20, donde se reúnen a centralizar su ata­que contra la clase obrera mundial.
Quieren generalizar las condiciones de súper-explotación a todo el movimiento obre­ro. Esto ya lo están imponiendo a fuerza de despidos y salarios de hambre, con un pa­quete de reformas antiobreras como la refor­ma tributaria, del sistema de salud y previsio­nal, más carestía de la vida con el aumento del transporte público, de las tarifas eléctricas y de la bencina. Todos estos aumentos se basaron en cifras fraudulentas del IPC, que fueron alteradas a propósito por el gobierno y las instituciones del estado. A este ataque se le suma la persecución con la ley de Aula Segura, estudiantes formalizados por luchar por educación gratuita y expulsados de los liceos, con masivos controles de identidad, con la expulsión de más de 2.000 trabajado­res inmigrantes en 2018 y cerca de 500 en lo que va del año, con la imposición de la coti­zación obligatoria a los trabajadores a hono­rarios, con represión a los que luchan y con decenas de presos políticos como los campe­sinos pobres de origen étnico mapuche como Facundo Jones Huala, Juan y José Tralcal y Celestino Córdova, o como la decena de jó­venes combativos como Ignacio Muñoz, Ta­mara Sol Vergara, Joaquín García, quienes cumplen y pueblan las mazmorras de este ré­gimen pinochetista. A esto se suma el asesi­nato de luchadores como Camilo Catrillanca, Alex Muñoz, Alejandro Castro y Kevin Garri­do, nuevos mártires de la clase obrera y las masas explotadas.

Un Chile sometido completamente al imperialismo yanqui

Pompeo, el secretario de estado yanqui, en el mes de abril visitó Chile, donde se re­unió con Piñera, quien rindiéndole pleitesía a su amo yanqui, declaró que no cambiaría ningún acuerdo económico extranjero, ga­rantizando el TLC, que abandonaría el Una­sur para formar parte del Prosur del “Grupo de Lima” (el grupo de gobiernos lacayos del imperialismo que están junto a Guaido y la ofensiva yanqui en Venezuela) y que no cam­biaría el rumbo económico iniciado que ha garantizado el último año un crecimiento del 4% (según el FMI), que son superganancias para el imperialismo a costa del hambre y la esclavitud de los trabajadores y explotados.
Además, Pompeo vino a supervisar a su gerente Piñera en su relación con China, el principal socio comercial de Chile, el destino de la mayor parte de las exportaciones chile­nas. Antes del arribo de Piñera a Pekín, el en­viado de Trump vino a recordarle a su cipayo chileno que los yanquis están en una abierta guerra comercial con China. Obviamente el lacayo Piñera jamás titubeó a la hora de ubi­carse bajo el mando yanqui.
Como parte de eso, Piñera a su vez avanza con sus planes al servicio de las transnacio­nales con la media sanción en el Parlamento de la ratificación de la firma del acuerdo de “Asociación Trans-Pacífica” (el TPP-11), que fuera sellado por Bachelet como uno de sus últimos actos de gobierno.
El plan de colonización norteamericana que avanza en Chile es parte de la ofensiva de los yanquis que en América Latina vienen por todo. Trump busca transformar en sus colonias a todos los países latinoamericanos para quedarse de forma directa y sin interme­diarios, por ejemplo con hasta la última gota de petróleo y todas las riquezas de la nación venezolana. Mientras las burguesías nativas del continente están de rodillas frente al im­perialismo, como Maduro que ante semejante bloqueo y asedio de los yanquis no le ha to­cado un solo interés ni propiedad a los piratas de Wall Street, ya los Castro han entregado Cuba, dejándoles no solo las tierras y enor­mes negocios a los carniceros imperialistas, sino también poniendo a su disposición a obreros con salarios a 18 dólares, aptos para ser súper-explotados en las maquilas que se instalan en la zona franca de Puerto Mariel.
En el resto de los países latinoamerica­nos los gobiernos lacayos directos de Trump aplican el plan del imperialismo contra la clase obrera. Como vemos, Chile no es la excepción.

El PC y el Frente Amplio legitiman desde el parlamento el ataque de Piñera

Ante semejante ataque de Piñera y el im­perialismo yanqui, la “izquierda” del régimen pinochetista, el PC y el Frente Amplio, afirman que se puede frenar haciendo “indicaciones” a las leyes de Piñera.
Estas corrientes vienen afirmando desde hace años que es posible conquistar los jus­tos reclamos de los trabajadores y estudian­tes en esa cueva de bandidos del Parlamento pinochetista, una verdadera escribanía de Wall Street.Estas direcciones quieren hacer creer que no hay que derrotar el ataque de Piñera y el imperialismo en las calles, pre­parando una gran lucha, sino a los pies del régimen cívico-militar, con los parlamentarios del Frente Amplio y el PC discutiendo con los diputados y senadores patronales modifica­ciones para que las leyes sean favorables a los trabajadores. Así han integrado toda co­misión que ha habido en donde se han discu­tido las leyes antiobreras de Piñera y fueron parte del proceso que las sancionó.
De esta manera es como se viene apli­cando el plan: el imperialismo comanda, Piñera ejecuta, los partidos patronales y toda la ex Concertación les dan los votos que necesita, mientras el Frente Amplio y el PC los legitiman con su quórum parla­mentario e integrando sus comisiones. El Frente Amplio incluso se hizo presente en la comisión que fue a La Moneda a discutir con Piñera las reformas impositivas, de salud, las AFP, etc. Aunque se vistan de oposición, legi­timan sus planes antiobreros integrando sus instituciones desde donde la lanzan.¡y hasta las discuten junto a este gobierno asesino y represor!
Así termina la estafa que pregonan de que es posible “democratizar” las instituciones de este infame régimen pinochetista, enemigo declarado de los trabajadores y explotados.
Mientras tanto, la burocracia de la CUT, que viene de apoyar las reformas antiobreras de Bachelet, llama a paros, no solo tardíos, sino encima “testimoniales” y “festivos” que no le hacen daño a nadie, permitiendo así que pase todo el ataque. ¡Traidores!
Parece increíble que aún haya corrientes como el PTR que, habiendo sostenido a la burocracia de la CUT durante años afirmando que “no se le podía hacer paralelismo”, hoy, ante el completo descrédito de la misma ante los trabajadores chilenos, se intenten separar lamentándose de su nefasto rol.pero mien­tras llaman a que sea la dirección de la CUT la que encabece un “paro nacional” para en­frentar a Piñera, cuando desde hace tiempo esta burocracia es la más grande rompehuel­ga de los combates de los trabajadores, el movimiento estudiantil y los explotados.

¡Hay que derrotar el ataque de Piñera, el régimen cívico-militar y el imperialismo!

Ante el ataque del gobierno, distintos sec­tores de la clase obrera y del conjunto de los explotados presentan batalla.
Sectores del movimiento estudiantil, sobre todo los estudiantes de los liceos “emblemá­ticos” salen a luchar contra la ley de “Aula Segura” enfrentado la descomunal represión del gobierno y los directores pinochetistas. El movimiento de la mujer ha conmovido a Chile con una enorme movilización el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Mientras tanto, los obreros de los puertos vuelven al combate, como es el caso de los trabajadores de Quinteros Ventanas, suble­vándose contra las condiciones de esclavi­tud. Nuevamente, como sucedió ayer con la lucha de Valparaíso, contaron con la solidari­dad efectiva de otros puertos del país.
Rompiendo con las burocracias rompehuelgas, imponiendo asambleas de base, con paros y piquetes y forjando la unidad a nivel nacional, ¡los portuarios marcan el ca­mino a seguir!
Pero las direcciones de las organizaciones obreras como los burócratas rompehuel rompehuel­gas de la CUT, las centrales amarillas pro patronales de la CTCH, UNT y la CAT y la burocracia estudiantil de la CONFECH, la ACES y la CONES van en sentido opuesto. Mantienen divididas las filas obreras, separan las luchas, aíslan a los trabajadores y estu­diantes que enfrentan a este gobierno. ¡Con estas direcciones no se puede pelear! ¡Abajo la burocracia sindical y estudiantil!
¡Hay que golpear como un solo puño y ba­rrer con la división, disgregación y atomización de las filas del movimiento obrero, poniendo en pie asambleas de base, los comités de fá­brica, de cesantes, de las mujeres trabajado ras y los comités de trabajadores inmigrantes! ¡Por comités de autodefensa para defender­nos de la represión de la policía asesina!
¡Abajo la Reforma Laboral! ¡Abajo el Código del Trabajo de Pinochet y las leyes de Bachelet!
¡Reducción de la jornada laboral, sin reba­ja salarial, y un turno más en todas las fábri­cas para que todas las manos disponibles en­tren a producir! ¡Por un sueldo mínimo de 700 mil pesos, incrementado mes a mes según la carestía de la vida indicado por IPC! ¡Nacio­nalización sin pago y bajo control obrero de toda fábrica que cierre, suspenda o despida!

Desde las asambleas de base, desde to­dos los sindicatos y organizaciones obreras que vienen luchando por sus justos reclamos y se oponen a la “reforma laboral”, el “aula segura” y el TPP-11 hay que convocar a un Congreso Nacional Obrero-Estudiantil, con delegados con mandato de base de cada fá­brica, mina, puerto y centro de trabajo, junto a delegados del movimiento estudiantil com­bativo para votar un plan de lucha unificado, bajo un pliego único de reclamos, y reabrir el camino a la huelga general para derrotar el ataque de el gobierno de Piñera, el régimen cívico-militar y el imperialismo.
Los portuarios de Valparaíso, de Quinte­ros-Ventanas y toda la Unión Portuaria tienen una gran autoridad para convocar a este Con­greso Obrero-Estudiantil y poner sus fuerzas para hacerlo realidad, para que se ponga de pie el conjunto del movimiento obrero. Los sindicatos combativos de la CCT y los es­tudiantes secundarios que se agrupan en la MECEM, tienen que poner a disposición todas sus fuerzas para poder conquistar este cami­no de lucha y parar el ataque del gobierno.
Hay que retomar el combate revolucionario de 2011-2013 bajo el grito de: ¡Renacio­nalización sin pago y bajo control obrero del cobre y todos los recursos naturales! Ahí está la plata para la educación pública y gratuita, salarios, salud, jubilaciones, transporte y to­das nuestras justas demandas.
¡Abajo la ley reservada del cobre de los milicos genocidas!
¡Que vuelvan los Cordones Industriales!

Los Chalecos Amarillos que protagonizan enormes combates de clase en las calles de Francia contra los ataques de su gobierno al grito de “¡Macron, dimisión!”, marcan el ca­mino de cómo enfrentar los planes de ham­bre de Piñera. De la misma manera lo hacen los explotados de Argelia y Sudán, con una sublevación ante el aumento desmedido del precio del pan que ya lleva meses, con las masas en las calles, derrocando a sus gobier­nos dictatoriales, y donde continúa tronando el grito de guerra de “¡El pueblo quiere la caí­da del régimen!”
¡Basta de gobierno de Piñera! ¡Basta de régimen pinochetista!
¡Fuera la bases yanquis de Con Con y de toda América Latina!

¡Chile será socialista o será colonia de Wall Street!•