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El Organizador Obrero Internacional

Brasil - 19 de octubre de 2026

25 de octubre: Segunda vuelta de las elecciones presidenciales:
Una trampa donde ganan los empresarios, el FMI y pierden los explotados...

Ni con Lula y la burguesía esclavista de Alckimin
Ni con Bolsonaro y la gran burguesía de las finanzas

¡ELLOS NO NOS REPRESENTAN!

¡Los obreros no votamos a nuestros verdugos!


¡PARA DERROTAR AL FASCISMO HAY QUE COMBATIR AL IMPERIALISMO!

¡Paso a la alianza Obrera y Campesina!

Por un Gobierno Obrero y Campesino, apoyado en las masas autoorganizadas y armadas

 

Con el 47.03% de los votos, el Partido Liberal de Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta al Frente Amplio de Lula-Alckmin, que obtuvo el 45.16%. Este 25/10 será el balotaje.
La trampa electoral funcionó a pleno. Lula y Bolsonaro son dos agentes distintos del imperialismo salidos de la misma cloaca del régimen capitalista putrefacto. El imperialismo yanqui usó al frente de colaboración de clases, ahora necesita a los Milei para pisar su “patio trasero” latinoamericano. Bolsonaro es el bonaparte, el látigo para profundizar el ataque contra los trabajadores y el pueblo, fortaleciendo su “Escudo de las Américas”, para terminar de imponer el plan de colonización y esclavitud obrera comandado por la embajada yanqui.
En noviembre de 2022, la embajada yanqui decidió que gobernara Lula con Geraldo Alckmin, el representante directo de la FIESP, jefe de los esclavistas de San Pablo y de Brasil. El objetivo era desorganizar las filas obreras, desviar y estrangular el enorme combate de masas que amenazaba con derrocar a Bolsonaro en las calles. Y continuar aplicando los planes dictados por el FMI.
Este frente de colaboración de clases de Lula-Alckmin no solo salvó a Bolsonaro, sino también a la casta de jueces corruptos, la casta de oficiales de las Fuerzas Armadas y a la policía asesina, dejando intactas todas las instituciones de la archirreaccionaria Constitución burguesa de 1988. Fortalecieron al régimen semibonapartista brasileño que hace cuatro años estaba en crisis, apoyados en la estatización extrema de los sindicatos, en manos de la burocracia pelega traidora de la CUT, FS, CTB.

El brutal chantaje reformista de que “luchar contra Lula fortalece a Bolsonaro” terminó funcionando exactamente al revés. Las filas obreras fueron divididas y sometidas al gobierno de colaboración de clases del Frente Amplio, y ha sido precisamente esta política la que ha fortalecido al bolsonarismo y con él, al plan imperialista de colonización de la nación, bajo el FMI y el Escudo de las Américas de Trump.

El frente de colaboración de clases de Lula-Alckmin fue el que hizo el trabajo sucio atacando a las masas y entregando la nación al imperialismo... así le reabrió el camino a Bolsonaro para que venga a aplastar a la clase obrera.

Ya ha quedado claro que el frente de Lula-Alckmin no es más que un agente del imperialismo que se presenta como el mejor administrador de los intereses de las trasnacionales instaladas en Brasil. La política se repite en latinoamérica, gobiernos que posan de “progresistas” como el de Lula y ayer el de Petro, Boric, Morales, incluso el de los Fernández en Argentina, garantizaron con las direcciones traidoras del movimiento obrero, desviar los combates revolucionarios y custodiarles hasta el último centavo a las transnacionales, dejando intactas todas las instituciones de dominio.

El gobierno de Lula-Alckmin cumplió el rol histórico de realizar el trabajo sucio para el imperialismo yanqui y europeo. Su tarea fue adormecer y desarmar a la clase obrera y a los explotados, valiéndose de la complicidad de la burocracia sindical pelega y la colaboración de la izquierda reformista. Así se garantizaron las mejores condiciones para la superexplotación y el saqueo, dejando a la nación en una bancarrota total... y el camino allanado para que vuelva Bolsonaro.

El Frente Amplio consolidó el régimen de esclavitud laboral a la medida de las transnacionales. La Reforma Laboral que impuso Michel Temer (el ex vicepresidente de Dilma), la desarrolló Jair Bolsonaro y este gobierno de Lula profundizó con más flexibilización, multiplicando la precarización laboral y dejando 30 millones de desocupados.
Hoy 103 millones de obreros producen bajo regímenes de superexplotación y salarios de miseria en el campo y la ciudad. Sólo 9 millones están sindicalizados. Es decir, la aplastante mayoría carece de derechos laborales básicos y se ve sometida a jornadas esclavistas. Incluso para los sindicalizados se liquidaron conquistas: se recortaron los bonos de producción (PLR), los aumentos salariales son por detrás de la inflación real, mientras continuaron los despidos y suspensiones. En los servicios públicos avanzó la privatización de trenes y metros, destruyendo las condiciones laborales y haciendo insufrible el transporte diario para la clase trabajadora. Y profundizaron el ataque a los trabajadores de la educación, salud y administración pública.
La carestía de la vida es infernal. Una familia tipo, con 2 mayores y 2 menores, necesita R$ 7,600 reales (unos u$s 1,400 dólares) para cubrir la canasta básica. Es el equivalente a cuatro veces y media el valor del salario mínimo actual de R$ 1,621 reales (unos u$s 310 dólares).
Este ingreso familiar de R$ 7,600 reales sólo es percibido por un minúsculo 6% de los asalariados, arrastrando a la mayoría absoluta de la clase obrera y de las clases medias arruinadas a la pauperización. Unos 70 millones de trabajadores (poco más del 70%) cobran menos de 2 salarios mínimos, R$ 3.200 reales (por debajo de los u$s 600 dólares).
Y todo esto no se aplicó pacíficamente, continuó la represión en el campo y en las favelas. Ahí se vio a Lula derramando lágrimas de cocodrilo ante la masacre perpetrada por la Policía Militar contra los explotados en las favelas de Río de Janeiro, que el gobierno del PT dejó correr.

La sumisión colonial es enorme con una deuda pública asfixiante, escaló hasta casi el 100% del PIB, lo que representa cerca de 1,8 billones de dólares, sumado a una deuda externa que supera los 111 mil millones de dólares. Los mayores tenedores de estos bonos de la deuda pública y externa son los parásitos imperialistas de Black Rock y otros fondos de inversión que se llevan superganancias con altísimos intereses, todo pagado con los músculos y los huesos de los explotados y el saqueo de la nación.
Mientras el gran capital se enriquece, la clase obrera y las clases medias arruinadas se hunden en la miseria, endeudadas con tasas de interés de hasta el 455% anual por créditos impagables, para comprar alimentos. Más de 81 millones de endeudados registran pagos atrasados.
También para garantizar el pago a los parásitos imperialistas, el gobierno impuso el Arcabouço Fiscal (Marco Fiscal), recortando miles de millones de dólares en los presupuestos de salud y educación, e impulsó una Reforma Impositiva diseñada exclusivamente para reducir el “Costo Brasil” eliminando impuestos patronales.
Lula-Alckmin privatizando y descuartizando las empresas estatales abren de par en par las venas del país al saqueo de las transnacionales, entregando los recursos estratégicos de la nación: las tierras raras, el petróleo, el agua, el agronegocio, el litio, el Tesoro del Banco Central y los 370 mil millones de dólares de las reservas internacionales de Brasil.

La clase obrera presentó batalla. Fue la burocracia pelega traidora la que los sometió al gobierno proimperialista de Lula-Alckmin con el “pacto social”

La clase obrera no se cruzó de brazos y presentó batalla: tan solo en el año 2025 se desarrollaron más de 1.000 huelgas en Brasil contra la carestía de la vida, los despidos y la precarización laboral. Sin embargo, fue la burocracia sindical traidora de la CUT, Fuerza Sindical, la CTB, etc., quienes maniataron y sometieron estos combates y los pusieron a los pies del gobierno proimperialista del Frente Amplio y sus pactos con los gobernadores y el Congreso mayoritariamente bolsonarista.
La burocracia garantizó la imposición de un enorme Pacto Social articulado en la “Mesa de Diálogo Permanente” con Lula.
En tanto el PSOL está en el gobierno de Lula-Alckmin, encabezando la política de colaboración de clases de la izquierda reformista, se ha convertido en un partido del régimen burgués esclavista brasilero de forma abierta. Ocupan el Ministerio de los Pueblos Indígenas con Sonia Guajajara, y con el stalinista Boulos y los mandelistas son parte de la Internacional Antifascista dirigida por Sanders, que se dedican a aconsejar al gobierno sobre cómo debe actuar para impedir un estallido de los de abajo. Son los impulsores del voto a Lula.
Las centrales sindicales dirigidas por la izquierda, con el PSTU y el PSOL a la cabeza, pusieron a la CSP-Conlutas y a la Intersindical en esta “Mesa de Diálogo” y las disciplinaron al gobierno y a los pelegos.
Así el PSTU se negó a apoyarse en la clase obrera desde la CSP Conlutas que influencia a cuatro millones de trabajadores, a “polarizar” contra el gobierno de proimperialista y antiobrero de Lula... y le dejaron el camino abierto para que sea Bolsonaro -el otro agente de la embajada yanqui- el encargado de “polarizar” con Lula. ¡Los resultados están a la vista!
Bastaba un llamado de la CSP Conlutas y la Intersindical a poner en pie un Congreso Nacional Obrero y Campesino, con los Sin Tierra y los Sin Techo, con delegados de base con mandato, para ser la alternativa de clase para los millones de obreros y explotados brasileños.
Ese era y es el camino para enfrentar el plan de colonización y esclavitud obrera, para poner la legalidad electoral del PSTU al servicio de miles de luchadores obreros, campesinos y de los pueblos originarios, para enfrentar el ataque despiadado de Lula y la patronal esclavista, peleando por una salida obrera a la crisis: por un salario de R$ 7600 reales para todos; por la nacionalización sin pago y bajo control obrero de las fábricas que cierren o despidan, para conquistar el pan luchando por la expropiación de la oligarquía terrateniente del agronegocio y de las trasnacionales imperialistas, sin pago y bajo control obrero. Y para no pagar ni un centavo de la deuda pública y externa, expulsando a los piratas de Wall Street.

El PSTU tenía al alcance de la mano la oportunidad para avanzar en coordinar y reagrupar las filas obreras desgarradas por la burocracia pelega gobernante, que sostienen el látigo de los esclavistas. ¡Fuera la burocracia entregadora de la CUT, FS, CTB! ¡Ellos no nos representan! Esta es la tarea central.
Así los ex trotskistas se negaron a luchar por derrotar a la burocracia pelegada traidora que es el pilar fundamental que sostiene al gobierno y el régimen infame de la constitución del 88. Ellos también impusieron el chantaje de que “quien enfrenta a Lula fortalece a Bolsonaro y los golpistas”.
Así aislaron y cercaron todas y cada una de las luchas obreras, dejándolas a merced de la patronal, el gobierno y el estado. Y cerraron bajo siete llaves el camino a la Huelga General.
Hoy el PSOL se abraza fuertemente a Lula. Y el PSTU llama a los explotados a votar “críticamente” por el frente Lula-Alckmin (ver recuadro). La izquierda reformista por dentro y por fuera del Frente Amplio, dan todo su apoyo a los verdugos, sometiendo a la clase obrera a los explotadores, sepultando todo camino de independencia de clases, ¡apoyando al jefe de los esclavistas, Alckmin, representante del Opus Dei!

Ni Lula-Alckmin ni Bolsonaro: ¡Basta de someter a la clase obrera a sus verdugos!

El 25 de octubre, con el mecanismo ultrabonapartista del balotaje garantizado por la constitución de 1988, pondrán a los explotados a elegir entre las brasas ardientes de Bolsonaro o el aceite hirviendo de Lula.
¿Por qué después de semejante ataque antiobrero y para entregar la nación, los explotados iban a votar por Lula-Alckmin? El PT con sus cantos de sirena adormeció, desorganizó y sometió a la clase obrera a los verdugos “democráticos” agentes de Wall Street, para que ahora vuelva el bolsonarismo el agente bonapartista del imperialismo, para que aplaste a los explotados y termine el trabajo de colonización, saqueo y esclavitud.

Por eso en el balotaje... ¡No votamos ni a Lula ni a Bolsonaro! ¡Basta de someter a la clase obrera a sus verdugos!
Gane quien gane, siempre ganarán el imperialismo y la patronal esclavista ¡SON ELLOS O NOSOTROS!
¡Basta ya!
Una vez más reafirmamos que la clase obrera y los explotados conquistaremos nuestras demandas solo a través de un gobierno provisional revolucionario obrero y campesino, apoyado en las masas autoorganizadas y armadas, sobre las ruinas del régimen infame de la Constitución de 1988, en alianza con los explotadas del continente. Así se podrá terminar con los padecimientos del pueblo poniendo fin al saqueo imperialista y a la gran propiedad terrateniente de la oligarquía parásita.

Para derrotar la ofensiva de coloniaje de los yanquis y expulsar al imperialismo...
¡Hay que combatir como en Francia!
Que con enormes movilizaciones de estudiantes y sus padres, soldando la alianza obrera y estudiantil en las calles, con combates de barricadas y bloqueos, enfrentan la represión policial del gobierno de Macron y el régimen de la V República imperialista ¡Paso a la Comuna!

De pie junto a los migrantes y la clase obrera norteamericana que combaten contra el ICE y por derrotar el genocidio de Trump y Netanyahu en Palestina...
Junto a los explotados que se vuelven a sublevar Ecuador... Con la juventud rebelde chilena que busca volver a La Alameda... Con la clase obrera que en Colombia se encamina a la Huelga General...

¡Que vuelvan los combates del 2013 donde se gritaba “Ustedes no nos representan”!
¡Que vuelvan los Comités de Fábricas y los Comandos de Huelga del 78-80 que enfrentaban a la dictadura militar!

La cobarde burguesía brasileña ya se rindió ante Trump y Wall Street que profundizan la colonización de su “patio trasero”. Hoy más que nunca es de vida o muerte sacarse de encima a la burocracia sindical y a la izquierda reformista que someten a los explotados a la burguesía.
A las libertades democráticas solo se las puede defender, como se enfrenta a los ataques de los capitalistas: ¡con el método de la revolución proletaria!

¡Hay que romper con la burguesía y poner en pie los comités de autodefensa! Que la clase obrera como en los ’70 vuelva a hacer tronar Brasil: ¡Huelga General Revolucionaria!
Para conquistar el trabajo, el pan y la tierra: ¡Hay que expropiar a los expropiadores del pueblo!
¡Hay que expropiar sin pago a las trasnacionales y banqueros y romper con el FMI!

¡Fuera yanquis de Brasil y de América Latina!
De Alaska a Tierra del Fuego ¡Una misma clase, una misma lucha! ¡Abajo el Escudo de las Américas!
Paso a la alianza obrera y campesina: ¡Congreso continental de las organizaciones obreras y campesinas!
Hay que preparar una contraofensiva de masas contra el imperialismo y sus socios de las burguesías nativas...
¡Que vuelva la revolución!
¡Por los Estados Unidos Socialistas de Norte, Centro y Sud América!


 

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