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El Organizador Obrero Internacional

África oriental - 12 de noviembre de 2025

Tanzania: ¡el pueblo quiere la caída del régimen y del gobierno hambreador y asesino!


El pasado 29 de octubre se realizaron elecciones en Tanzania. Estas resultaron ser un nuevo fraude escandaloso, donde ganó Samia Hassan, candidata por “Chama Cha Mapinduzi” (CCM), con un 98% de los votos, con partidos proscriptos y con las masas soportando el garrote de sus verdugos.
Este fraude ya se dejaba anticipar en los meses previos cuando el estado atacó con persecución, encarcelamiento, desaparición forzada y asesinato a militantes obreros e inclusive a políticos de partidos “opositores”, que disputan algunos negocios y monedas que deja el saqueo imperialista a Tanzania.
Así el 29/10, el fraude fue un autogolpe del gobierno, apoyado en un régimen policíaco y en las FFAA, para asentar un bonapartismo feroz. Con el mismo, el gobierno buscó garantizar que sea su partido el que continúe aplicando de forma directa los planes de saqueo del imperialismo.

Este fraude electoral, una enorme división en las alturas de las elites dominantes y esencialmente la feroz represión que lo acompañó, fueron el detonante que impulsó a las masas a las calles.
Rápidamente ese mismo día se le restringió el acceso a internet a la población general, para impedir la organización generalizada de protestas en todo el país como sucedió en Madagascar y Camerún recientemente, o hace meses atrás en Kenia. El servicio de internet recién fue restablecido hace algunos días.
Las masas irrumpieron en grandes movilizaciones de lucha política. El objetivo no era otro que derrocar al gobierno… Se peleó con barricadas y combates cuerpo a cuerpo contra la policía y el ejército. Las comisarías aparecían incendiadas. Una enorme acción revolucionaria independiente de masas se ponía de pie.


En Tanzania entran al combate las capas más explotadas de la clase obrera que encabezan la lucha de todo el pueblo

En el África negra martirizada, como sucede en la República Democrática del Congo, Madagascar, Gabón y decenas de países, y en Tanzania en particular, la principal fuerza de trabajo es la explotación infantil que es generalizada.
Es que para extraer minerales a ras del suelo y a cielo abierto, y para levantar las cosechas de cultivos intensivos como el cacao y el algodón, las oligarquías y el imperialismo utilizan el trabajo de niños esclavos.

En la época de la esclavitud, el amo esperaba que el niño creciera para que ya maduro le sea útil como esclavo, cuando tuviera mayor vigor y fortalezca. En cambio, vaya paradoja, en este podrido sistema capitalista, la explotación infantil le ahorra el pago de salarios a la burguesía y los esclaviza en las cosechas y la minería, aprovechando las manos pequeños de los niños, que en su mayoría no llegan a vivir 30 años.

El levantamiento en Tanzania es un eslabón en África de una cadena de estallidos revolucionarios contra el saqueo imperialista de las riquezas del continente y la brutal explotación del obrero negro.
Barrick Gold, Cargill, AngloAmerican y un par decenas de transnacionales imperialistas, junto a sus socios de las burguesías nativas, se dedican a parasitar las riquezas del continente, mientras aquí y allá imponen penurias inauditas a las masas.

En Tanzania el levantamiento revolucionario comenzó a adquirir elementos de guerra civil de masas. Su máxima expresión fue la quema de comisarías y la tendencia al armamento de los explotados.
A esto el gobierno sanguinario del CCM respondió con una contraofensiva salvaje de represión y muerte, asesinando a más de 1.000 luchadores del pueblo.

Estamos a los inicios de un período de guerra civil de clases. La situación y la relación de fuerzas no están resueltas. Es que los explotados comprenden que sin derrotar al gobierno y derrocar al régimen, no tienen ninguna salida. La alternativa es morir de hambre bajo la bota del estado asesino, o luchar por el pan, la tierra y la libertad aunque les cueste la vida.

El levantamiento urbano de la clase obrera y las masas populares en esta fase de guerra civil llegó al campo.
Es que el imperialismo se ha apropiado en Tanzania de las escasas tierras fértiles que quedan, expulsando a los campesinos, sometiéndolos al hambre y la desocupación. Aldeas enteras son desalojadas, como las de la etnia Masai. El método de robo es idéntico al de Madagascar: “alquilar” tierras por decenas de años. Es decir, las expropia directamente.
El campesinado pobre entra en estado de revuelta y busca llegar a la ciudad. Una situación revolucionaria ha comenzado. Su futuro se definirá no solo en Tanzania, sino en la cadena de levantamientos revolucionarios que se suceden en África y de forma decisiva, si estos combates se sincronizan con el ingreso a la lucha de la clase obrera de los países imperialistas europeas y especialmente, de los trabajadores de EEUU.

La lucha revolucionaria en Tanzania está abierta. Los explotados llegaron a las puertas del “Palacio”.
Las clases poseedoras no pueden y les cuesta por ahora adoptar una política de colaboración de clases puesto que las masas ya se les han escapado totalmente de las manos y amenazan con armarse. Como ya vimos, la respuesta es represión abierta.

Al igual que los países del Indopacífico como Nepal, Indonesia, Filipinas y Bangladesh, es en África donde los destellos revolucionarios en el mundo semicolonial anticipan que no les será fácil a las potencias imperialistas intentar salir de su crisis y bancarrota multiplicando por mil el saqueo a los pueblos oprimidos. Mucho menos aún, cuando los trabajadores de los países centrales entran en enormes combates de clase. En Italia se prepara una nueva huelga general contra el gobierno de Meloni y en apoyo a Palestina. En Francia, Bélgica, el Estado Español, el proletariado presenta enormes batallas, como lo hacen las masas de EEUU.

Las potencias imperialistas intentan volver a repartirse el mundo, con los yanquis a la ofensiva buscando recuperar su hegemonía. Los choques de clase son inevitables. El genocidio en Palestina, una guerra ya de desgaste en Ucrania que ha quedado ocupada por Moscú y colonizada por EEUU, con centenares de miles de muertos, y el imperialismo presto a atacar en Venezuela, anticipan enormes conflictos de clase, guerras y si el proletariado no lo para, la barbarie recorrerá todo el planeta.
Lo que sí está claro es que en estos combates de clase, el movimiento obrero negro está destinado a ser uno de sus protagonistas fundamentales de la luchan de clases internacional.

El movimiento obrero negro, como la clase obrera mundial, no tiene la dirección que se merece. Las masas no faltan a la cita. La tarea de refundar la IV Internacional, el Partido Mundial de la Revolución Socialista, debe transformarse en el combate inmediato de todo obrero consciente.

En el África esclavizada más de 86 millones de niños levantan las cosechas y extraen los minerales

¡El podrido sistema capitalista debe morir para que las masas vivan!

En África, el podrido sistema capitalista muestra toda su descomposición y brutalidad parasitaria. Como ya vimos, en el continente negro, donde un gran porcentaje de la mano de obra se destina al cultivo intensivo y la minería, la principal fuerza de trabajo es la explotación infantil. Son más de 86 millones los niños que a partir de los 5 años son obligados a producir.
¡Son condiciones incluso peores que las impuestas durante la época esclavista! En aquel entonces, los amos preservaban a los niños. Ahora, estas sanguijuelas capitalistas explotan a los hijos del proletariado prácticamente desde que aprenden a caminar. Solo la revolución obrera y socialista hará justicia.
La vida ya ha dado su veredicto: la salida no la darán las burguesías nativas, sirvientes del imperialismo.

En tanto el reformismo, que vive colgado de los faldones de la burguesía, desvía la mirada de lo que sucede con el proletariado africano. Ellos callan que no existe alternativa: o se aplasta al imperialismo que oprime África, o se impondrán estas condiciones al movimiento obrero en todo el planeta.

La clase obrera negra debe ser símbolo y bandera de la clase obrera mundial. En el corazón de la bestia imperialista norteamericana y europea, desde las barriadas negras y migrantes, se pone de pie la vanguardia obrera y la juventud, que además de tomar en sus manos la lucha del pueblo palestino y en defensa de sus hermanos inmigrantes, en ciudades como Nueva York, Londres o Atenas toman como propia la lucha de sus hermanos de clase africanos, ¡Ellos son los mejores aliados!

El combate por la Federación de Repúblicas Obreras y Socialistas negras está al orden del día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Niños esclavos en la República Democrática del Congo